Celulitis

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Celulitis a fondo

El término Celulitis fue empleado en 1920 para describir una alteración estética de la superficie cutánea. Desde entonces se han sugerido otros nombres, como lipoesclerosis nodular, paniculosis o lipodistrofia.

Según la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME), los tratamientos anticelulíticos son de los más demandados actualmente en las consultas médicas.

Sus causas son muy diversas y existen múltiples tratamientos que están en permanente evolución.

El médico estético escogerá en cada caso la técnica más adecuada para cada paciente según las circunstancias.

¿Qué es la Celulitis?

Celulitis significa literalmente: “Inflamación de las células”. La Real Academia Nacional de Medicina, la define como la inflamación aguda de los tejidos blandos de la piel, de carácter difuso y supurativo, que afecta a la dermis y al tejido celular subcutáneo.

Pero la Celulitis desde un punto de vista médico-estético, se define como un trastorno local del metabolismo del tejido subcutáneo que transcurre con acumulación de agua, grasas y toxinas, unida a un problema de circulación sanguínea y a una degeneración del tejido conjuntivo.

Esta es la celulitis que comúnmente conocemos, denominada también “piel de naranja”, y sobre la que vamos a hablaros en este artículo.

La presencia de celulitis hace que el aspecto de la piel sea irregular, y esto es debido a la acumulación de tejido adiposo en determinadas zonas del cuerpo formando nódulos adiposos (acúmulos localizados de células grasas) que junto con el estancamiento de la microcirculación y los líquidos, da lugar a este aspecto de la piel “acolchada o de naranja”, y puede llegar incluso a ser dolorosa.

Celulitis sección

La celulitis es por tanto una alteración de las células adiposas que afecta a casi todas las mujeres desde la adolescencia, y a un número muy reducido de hombres. Se localiza en zonas específicas como las caderas, muslos, rodillas, nalgas y abdomen, aunque también puede aparecer en brazos, pantorrillas, etc.

Suele estar presente en personas obesas, y en zonas con exceso de tejido adiposo, pero la obesidad no es necesaria para que se desarrolle la celulitis, por lo que obesidad y celulitis no son el mismo problema.

Según la Dra. Elia Roo, dermatóloga miembro de la AEDV (Academia Española de Dermatología y Venereología), “La celulitis no puede ser considerada como una enfermedad, sino como una alteración estética de la superficie de la piel, que afecta a entre el 85% y el 98% de las mujeres a partir de la adolescencia en mayor o menor grado. Está presente en todas las razas, aunque afecta con mayor medida a la raza blanca, y en menor medida a las mujeres asiáticas. Es muy poco frecuente en hombres, y por ello se cree que el factor hormonal juega un papel relevante en su desarrollo”.

Causas de la Celulitis

Aunque existe información sobre la celulitis, hay pocos estudios científicos sobre las causas concretas que la originan, por lo que a día de hoy, se desconocen. Pero hay cuatro hipótesis propuestas para explicar su aparición: cambios estructurales cutáneos en relación con el sexo, alteraciones del tejido conjuntivo (en los tabiques conjuntivos), cambios vasculares, y factores inflamatorios.

Y aunque las causas son desconocidas, se conoce que hay factores desencadenantes que intervienen en su aparición y/o, en su agravamiento:

  • La predisposición genética (factores hereditarios), el sexo y la raza.
  • El estilo de vida: La vida sedentaria (falta de ejercicio físico), el uso de ropa ajustada, los tacones altos, fumar y los baños de agua muy caliente, ya que dificultan el retorno venoso. El tabaco además tiene efecto vasoconstrictor sobre los capilares sanguíneos, y reduce la irrigación de los tejidos periféricos. Permanecer muchas horas de pie o sentado también incrementa la insuficiencia venosa, que agrava la celulitis.
  • Factores alimentarios (las dietas ricas en grasas y carbohidratos, el consumo excesivo de sal, alcohol y cafeína…), el estreñimiento…
  • Factores hormonales (estrógenos, anticonceptivos, embarazo, hombres con deficiencia de andrógenos…)
  • El exceso de peso (aunque no es necesario para que se desarrolle celulitis, al aumentar de peso, ésta puede aparecer o agravar la existente.)
  • El estrés, la falta de sueño y los trastornos neurovegetativos
  • Algunos medicamentos (antihistamínicos, antitiroideos…)

Tipos de Celulitis

Podemos clasificar la celulitis en base a dos criterios:

  • en función de la existencia de piel de naranja
  • en función del aspecto o consistencia de la piel

Tipos de Celulitis en función de la existencia de piel de naranja

Grado 1: La piel está lisa tanto de pie como tumbada, y al pinzarla entre los dedos o al contraer la musculatura, no se observa piel de naranja.

Grado 2: La piel está lisa tanto de pie como tumbada, pero al pinzarla entre los dedos o al contraer la musculatura, sí aparece piel de naranja.

Grado 3: La piel está lisa cuando está tumbada, pero de pie aparece piel de naranja.

Grado 4: Hay celulitis sin necesidad de pinzamiento, tanto de pie como tumbada y suele corresponder a mujeres post menopáusicas y con obesidad.

Tipos de Celulitis en función del aspecto o consistencia de la piel

Celulitis Dura: Suele ser de origen lipídico, y está ligada a la mujer y a las hormonas femeninas. Se concentra en áreas muy localizadas y tiene un aspecto compacto. Afecta a tejidos firmes y tonificados, por lo que es típica de mujeres jóvenes, con una vida activa y que practican deporte. Se la reconoce como la clásica “piel de naranja” y la masa celulítica se presenta compacta, rígida y adherida a los planos superficiales y profundos. Es difícil pellizcar la piel, y la distensión suele ocasionar la aparición de estrías por ruptura de las fibras elásticas de la dermis. (Correspondería al Grado 2)

Celulitis Flácida o blanda: está relacionada con los antecedentes hereditarios y la vida sedentaria. Aparece de forma mucho más extendida y se asocia a la flacidez de la piel, por lo que los tejidos se muestran blandos y se balancean con el movimiento. Se presenta en mujeres con antecedentes hereditarios de celulitis, vida sedentaria, o en mujeres que han perdido mucho peso de forma brusca y rápidamente, y que lo han recuperado después. Aparece sobre todo en nalgas, muslos, abdomen y brazos. (Correspondería al Grado 3)

Celulitis Edematosa: Está vinculada en su origen, a problemas circulatorios y a la retención de líquidos. Es la más severa y la menos frecuente, y afecta a los miembros inferiores (piernas) en su totalidad. Se acompaña de hinchazón (aumento de volumen), pesadez de piernas y puede incluso cursar con dolor y dificultad para moverse. Es importante atacarla a tiempo con tratamientos para los trastornos circulatorios. (Correspondería al grado 4)

Celulitis Mixta: Es la más frecuente, coexisten distintos tipos de celulitis en diferentes áreas. Suele ser dura en la parte externa del muslo y blanda en la parte interna y en la región abdominal.

¿Cómo combatir la Celulitis?

Existen diferentes tipos de tratamientos para combatir la celulitis, y su eficacia depende mucho del grado de ésta, por lo que hay que empezar a tratarla cuanto antes mejor. La celulitis no es un problema temporal, así que su tratamiento tiene que ser continuo durante todo el año y hay que ser muy constante, pero como hemos comentado antes, no se conoce su origen con total seguridad, y esto hace que aunque muchas terapias aseguren eliminarla (sin tener estudios científicos rigurosos que lo demuestren), sólo podamos hablar de tratamientos que “mejoran la celulitis” (su aspecto), pero que no la eliminan por completo.

El tratamiento de la celulitis debe afrontarse desde diferentes perspectivas, en función de las características propias de la persona afectada, y del estadio o grado en el que se encuentre, y debe ser un tratamiento global y personalizado que trate y minimice los factores desencadenantes o agravantes, junto con un tratamiento específico que corrija las estructuras alteradas de la piel.

El médico especialista valorará cuál es el más adecuado en cada caso.

  • Tratamientos farmacológicos: Estos tratamientos incluyen el uso de medicamentos para tomar vía oral, para aplicar vía tópica, o vía transcutánea, mediante mesoterapia (finas agujas).
  • Tratamientos mecánicos: masajes manuales anticelulíticos, drenajes linfáticos…, etc. Pueden estar combinados con aparatología, como la presoterapia o el LPG para mejorar los resultados.
  • Tratamientos quirúrgicos: Es el más drástico de los tratamientos, sería la última opción. El más conocido es la liposucción, aunque actualmente se utilizan cada vez más y se obtienen mejores resultados con la lipoescultura ultrasónica y los láseres de lipólisis.
  • Nuevas tecnologías: En los últimos años han habido grandes avances en el desarrollo de aparatología que permite tratar la celulitis de forma no invasiva y segura. (Ultrasonidos focalizados y de baja intensidad no focalizados, Ultracavitación, Radiofrecuencia, Infrarrojos, Láseres externos de baja frecuencia…). Es un campo en constante evolución, así que irán apareciendo nuevas tecnologías y equipos para tratarla.
  • Tratamientos cosméticos: Consiste en la aplicación vía tópica de preparados anticelulíticos. Un preparado anticelulítico eficaz tiene que tener actividad lipolítica y antilipogénesis, drenante, ser activador de la circulación sanguínea y poseer acción antiglicación y reafirmante del tejido conjuntivo para mejorar la apariencia de la celulitis, y el aspecto de la piel en general.

Para mejorar la eficacia de los anticeluliticos, os recomendamos exfoliaros la piel regularmente o combinar su uso con lociones corporales de con ácido glicólico.

  • Complementos nutricionales: existen complementos para tomar vía oral, basados en la combinación de activos que mejoran el aspecto de la celulitis. Se utilizan sustancias con acción lipolítica, drenante, reestructurante, captadores de grasas y azúcares a nivel intestinal, tonificantes…, etc. y se combinan con otros tratamientos para mejorar y reforzar el resultado final.

Valoración Doctors & Labs

Beber aguaEn caso de una celulitis incipiente o leve, podéis acudir a vuestra farmacia de confianza para que os aconsejen un tratamiento. Os recomendaran una buena crema anticelulítica y os explicaran los hábitos que debéis seguir, como beber de 1,5 a 2 l de agua al día, practicar deporte, controlar la alimentación limitando el consumo de grasas y carbohidratos, evitar el alcohol y el tabaco…, etc.

Pero si la celulitis no mejora, empeora, o es más grave, desde Doctors & Labs os recomendamos acudir a un médico especialista, que valorará cada caso en particular y os explicará las distintas alternativas para ayudaros a mejorarla.

En efecto, la combinación de buenos hábitos (dieta, ejercicio, etc.), con la aplicación de tratamientos tópicos o/y la realización de tratamientos médico-estéticos, pueden mejorar mucho el aspecto de la celulitis, pero hay que ser muy constante, y no vale únicamente utilizar una crema o realizar un tratamiento durante sólo unas semanas, puesto que los resultados aparecen a largo plazo y hay que mantenerlos después, porque a la que abandonemos el tratamiento y los buenos hábitos, la celulitis vuelve a aparecer.

Según la Sociedad española de Medicina Estética (SEME), el tratamiento más frecuente que utilizan los médicos es la Mesoterapia, y la suelen combinar con otras técnicas como: ultrasonidos, presoterapia, masajes subdérmicos, radiofrecuencia, etc.