Ya ha llegado el verano, y durante estos meses, sobre todo aumentamos mucho las exposiciones solares, y por tanto, aumentan los daños provocados sobre nuestra piel.

Así que si queremos mantener la piel cuidada y alejada de los daños causados por las agresiones típicas de la época estival, vamos a tener que seguir una serie de cuidados específicos durante los próximos meses de verano.

1. Limpieza

Como siempre, la limpieza de la piel es el primer paso que debemos realizar para cuidarla correctamente. En verano además, es más importante que nunca, ya que aumenta mucho la sudoración y la suciedad en la piel, así que tanto por la mañana como por la noche limpiaremos la piel del rostro con un limpiador facial suave, que limpie de forma respetuosa y no la agreda ni la irrite.

Es ideal durante esta época, que incorpore activos hidratantes, regeneradores y calmantes.

2. Hidratación y reparación de la piel

La piel está más expuesta a la deshidratación durante el verano. La playa, el sol, y la piscina hacen que se reseque y se deshidrate más, así que es esencial que nos hidratemos bien diariamente después de cada limpieza.

Las texturas más agradables para esta época son los sérums, gel-cremas y emulsiones ligeras, aunque si tenéis la piel muy seca, las cremas y los aceites son la mejor opción.

También es muy recomendable aplicar tratamientos intensivos de regeneración y reparación cutánea. Estos tratamientos suelen ser en ampollas y se pueden aplicar a modo de cura cutánea puntual, (por ejemplo, cada noche antes de acostarse durante los días de vacaciones y de más exposición solar), o utilizarlos a diario como potenciadores, antes de nuestro producto cosmético habitual.

3. Protección solar

La protección solar es básica durante todo el año, pero estos meses de verano, hay que aumentarla mucho más y ser más riguroso y constante con su reaplicación, ya que la radiación solar causa daños importantes en nuestra piel y en verano es frecuente abusar de su exposición.

El fotoenvejecimiento, las quemaduras, la aparición de manchas, la disminución del sistema inmunitario (células de Langerhans) y los daños sobre el ADN celular (que pueden acabar ocasionando cáncer cutáneo), son los principales efectos nocivos que causa el sol en nuestra piel, así que si aumentamos su exposición durante estos meses, tenemos que extremar las precauciones y utilizar SPF más altos.

Los fotoprotectores se aplican media hora antes de la exposición solar, y se tienen que reaplicar cada 2 horas aproximadamente y después de cada baño.

Para aumentar nuestra protección al sol desde el interior, y reducir el daño solar, lo ideal es complementar la fotoprotección tópica con la ingesta de fotoprotección oral (muy rica en antioxidantes). Y también está muy aconsejado utilizar un sérum o ampolla con vitamina C antes del fotoprotector, para aumentar su capacidad antioxidante.

Se recomienda evitar la exposición solar durante las horas centrales del día, y utilizar gafas de sol, sombreros o pañuelos para aumentar la protección. Además es muy importante que no olvidemos proteger nuestro cabello con un fotoprotector capilar.

Desde la AEDV (Academia Española de Dermatología y Venereología) no aconsejan tomar sesiones de rayos UVA para broncearse, sino que nos proponen la utilización de cremas autobronceadoras si queremos un bronceado instantáneo. (Para un resultado óptimo, hay que exfoliar bien la piel antes de su aplicación.)

4. Evitar las hiperpigmentaciones (manchas de la piel)

Las pieles con manchas pueden seguir utilizando muchos de los productos despigmentantes que hay actualmente, (por la noche preferiblemente), tanto para evitar que vayan a más, como para mantener los resultados obtenidos con los tratamientos despigmentantes realizados durante el resto del año.

Pero si no quieren volver a pigmentar o que aumente la intensidad de las manchas que ya tengan, estas pieles tienen que evitar al máximo la exposición solar, además de utilizar fotoprotectores de muy alta protección (algunos son más específicos anti-manchas porque incorporan más filtros UVA, filtros frente a la radiación visible, activos despigmentantes…, etc.), y su reposición tiene que ser muy frecuente.

Hay que posponer los tratamientos con láser, luz pulsada (IPL), ácido retinoico… hasta después del verano, ya que con el sol hay más riesgo de hiperpigmentación.

5. Tratamientos médicos antienvejecimiento

Los tratamientos con toxina botulínica o rellenos no están contraindicados durante los meses de verano.

6. Labios, manos y pies

Los labios se secan mucho también durante los meses de verano, por lo que lo aconsejable es utilizar protectores labiales con protección solar durante la exposición solar, e hidratarlos y repararlos aplicando frecuentemente bálsamos labiales nutritivos y reparadores.

Los pies y las manos también necesitan protección solar y una hidratación extra estos meses, sobre todo los pies, ya que al andar descalzos tienen más tendencia a las callosidades y durezas, y lo mejor es exfoliarlos, utilizar diariamente una lima o piedra pómez para las zonas más endurecidas, y aplicar una crema de pies hidratante y reparadora durante las noches.

Si hay ampollas (por rozadura del calzado…) no hay que tocarlas ni arrancar la piel, sino que hay que lavarlas con agua y jabón , secar bien la zona, y aplicar un apósito específico para las ampollas, porque estos apósitos favorecen la cicatrización, evitan la sobreinfección, alivian el dolor y protegen.

7. Limpieza corporal

La higiene corporal durante el verano es muy importante, y debe realizarse con productos limpiadores suaves Syndets, que respeten el manto ácido de la piel (para evitar irritaciones e infecciones).

También es muy importante ducharse con agua dulce después de cada baño en piscinas de agua clorada, y secarse bien (sobre todo entre los pliegues), así como evitar la ropa o los zapatos con materiales sintéticos, para no favorecer la humedad, y por tanto, la aparición de hongos.

8. Dormir, descansar y practicar deporte

La práctica de deporte, la disminución del estrés y dormir al menos 8 horas diarias mejoran mucho el aspecto de la piel, por lo que al menos durante las vacaciones de verano, este punto lo tenemos más fácil.

9. Alimentación , beber agua, antioxidantes

Con el calor el cuerpo y la piel pierden más agua, y por eso se recomienda beber unos 1,5-2 litros de agua al día y aumentar el consumo de frutas y verduras, que además de agua aportan una gran cantidad de antioxidantes (muy necesarios para bloquear los radicales libres producidos por la radiación solar.)

10. Revisión de las lesiones pigmentadas

Es muy importante revisar con frecuencia la piel de todo el cuerpo para detectar si hay alguna lesión pigmentada nueva, o si hay cambio de color, forma, relieve…etc., en alguna lesión ya existente, y si se detecta alguna anomalía hay que acudir rápidamente al dermatólogo.

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