El doctor Agustín Alomar, dermatólogo de Barcelona reconocido a nivel nacional e internacional, es un hombre vital y curioso que disfruta al cien por cien de su familia y de su profesión. Es admirado por sus dotes de comunicación y se define por su incasable deseo de aprendizaje.

Dr Alomar, ¿procede de una familia de médicos? ¿Por qué eligió la dermatología?

Sólo mi padre fue médico, anteriormente mi bisabuelo había sido farmacéutico fundador de una firma llamada Alomar y Uriach. Mi padre también fue dermatólogo y posiblemente fue por casualidad, ya que quería ser cirujano, pero una tuberculosis le hizo dirigirse a una especialidad menos exigente físicamente.

Fue un reconocido dermatólogo especializado en cáncer cutáneo y trabajó siempre en el Hospital de Sant Pau de Barcelona en el Servicio de Oncológica donde llego a ser director interino durante unos años. Era un gran experto dermatólogo quirúrgico y en radiumterapia. Murió joven cuando yo no había terminado la carrera.

Lo cierto, es que a mí me atraía más la endocrinología pero al estar mi padre enfermo y ayudarle en la consulta empezaron a interesarme las enfermedades cutáneas. Saqué matrícula en Dermatología y entré de residente en la Escuela de Dermatología del Hospital Clínico.

Durante muchos años, ha sido profesor titular de Dermatología en Universitat Autònoma de Barcelona (UAB). ¿Qué cualidades ve en los futuros médicos de este país?

He estado 40 años vinculado a la UAB. Empecé incluso antes de estar contratado en el Hospital de Sant Pau como profesor de clases prácticas en la primera promoción que llegó a sexto curso. Acabé de profesor titular encargado de la especialidad en la Facultat de Medicina de la Unitat Docent de Sant Pau.

Como profesor, he tenido alumnos que hoy en día son verdaderos líderes en sus especialidades y otros que han superado con creces a su introductor en la especialidad.

Para entrar en medicina se necesitan unas notas altísimas porque sigue habiendo una gran demanda a pesar de que es una profesión que ha perdido reconocimiento a casi todos los niveles.

Llegar a ser especialista en Dermatología es un largo camino que requiere de un expediente académico brillante y una calificación en las pruebas del MIR quedando al menos entre los 800 primeros puestos. ¿Animaría a los médicos jóvenes a especializarse en Dermatología? ¿Qué consejo les daría?

Con la dificultad del examen MIR no todos se pueden dedicar a lo que soñaban, pero afortunadamente los que llegan a Dermatología son excelentes. Sus números bajísimos garantizan el presente y el futuro de esta especialidad en nuestro país.

La Dermatología es una especialidad de futuro evidente. La investigación está ampliando muchos cocimientos en relación a las causas de enfermedades que eran solo comprendidas sintomáticamente. Se están produciendo grandes avances que además redundan en medicaciones eficientes, ya hace tiempo que el dermatólogo no es sólo un “pomadero”.

Sin embargo, esta transformación al menos en la sanidad de nuestro país hace que los que actuamos desde medicina privada nos veamos limitados en opciones terapéuticas. Por ello, en este último ámbito se produce una derivación a otros tratamientos claramente dermatológicos de carácter estético.

Fue durante muchos años el jefe del Servicio de Dermatología de uno de los grandes Hospitales de este país, el Hospital de Sant Pau de Barcelona, por lo que ha formado a muchos residentes y ha visitado a miles de pacientes… ¿Qué recuerdos conserva de esa etapa?

Tras 25 años trabajando en un mismo hospital que ya visitaba de niño de la mano de mi padre, fue una gran satisfacción y un gran honor al mismo tiempo que un gran desafío.

Tuve la suerte de tener un equipo excelente, yo diría de lo mejor posible, y me esforcé en dar alas a todos aquellos que querían involucrarse en proyectos personales y de equipo.

Otra de mis grandes ilusiones era dirigir y orientar a los residentes, futuros expertos. Siempre ha sido la faceta docente que más me ha gustado y admito que me encanta que muchos exresidentes así me lo reconozcan.

Profesor universitario, jefe de Servicio de Dermatología, titular de consulta privada, ponente y conferenciante, asistente de congresos a nivel nacional e internacional, ¿qué es lo más gratificante de su profesión?

Lo que mas me gusta es la mirada de agradecimiento del paciente que es tratado con cariño y con una transmisión de conocimiento que les infunde confianza.

Reconozco también que tener éxito en una ponencia sintiendo como el público te sigue, asiente, se sorprende y te reconoce es un placer para el ego y que imagino que se parece al que sienten los actores de teatro tras una buena actuación.

Los pacientes que padecen de una patología dermatológica tienen a menudo mucha vergüenza de mostrar sus lesiones y pueden incluso a sentir exclusión social. ¿Existe mucho desconocimiento entre la población sobre las enfermedades de la piel?

Hoy en día, la mayoría de pacientes están muy informados En Internet hay muchos datos, pero no siempre son certeros por decirlo de alguna forma. Existe mucha desinformación en la Red.

Ser un buen médico es transmitir empatía al paciente y hacerte cómplice de su sufrimiento tanto físico como emocional y con las herramientas disponibles y a través del vínculo creado entre ambos resolver su dolencia o al menos ayudarle a sobrellevarla.

¿Todas las patologías cutáneas tienen cura?

Hoy por hoy, la palabra curación está todavía muy lejos en muchas de las enfermedades cutáneas a pesar de los milagrosos biológicos que mejoran extraordinariamente los síntomas pero todavía no curan. Nos cuesta mucho poder decir “olvídese, ya no padece este problema y no volverá a padecerlo”.

Es un dermatólogo de referencia internacional en vitíligo. ¿A qué se debe esta patología en la que aparecen manchas blancas en la piel? ¿Se puede llegar a repigmentar, es decir, a recuperar el color original de la piel?

Esta es una enfermedad paradigma de casi todo lo comentado: causa desconocida y a la que tildamos de autoinmune, una respuesta fácil e incompleta.

Hace 30 años que me dedico intensamente al vitíligo y en la primera consulta con un nuevo paciente y tras esta explicación aviso de que curar no he curado a nadie, pero he mejorado a tanta gente tanto en su capacidad de repigmentar como en aceptar restos de su proceso.

Estoy feliz muchas veces por los resultados que obtengo incluso tras el fracaso de otros eminentes dermatólogos con buen criterio pero que no consiguieron transmitir lo fundamental para obtener respuestas positivas; las tres virtudes teologales: Fe, Esperanza y Caridad.

Fe en el especialista, Esperanza en el tratamiento propuesto y Caridad con uno mismo para seguirlo salvando las dificultades de cumplimiento. Es imprescindible en muchas patologías dermatológicas ser capaz de generar este tipo de vínculo con el paciente.

También fue un dermatólogo pionero en España aplicando la toxina botulínica, no sólo a nivel facial sino también a nivel corporal, como en el caso del tratamiento del vaginismo. Es un gran defensor del “bótox” ¿podría explicarnos por qué?

La utilidad de la toxina botulínica en dermatología la descubrió un matrimonio de médicos canadienses, los Carruthers. La mujer es oftalmóloga y utilizó la toxina para el tratamiento de movilidad ocular y descubrió que se “borraban” las arrugas faciales. Al estudiarlo con su esposo, dermatólogo, iniciaron la técnica para evitar el fruncido del entrecejo.

Esto se publicó en 1992 y yo lo aprendí en diciembre de 1994 en la Academia Americana. En enero de 1995, empecé a aplicarlo y me consta que fui el primero en emplearlo en España.

Se trata de una técnica descrita inicialmente por dermatólogos y que, si se practica adecuadamente y con conocimiento, además de beneficios económicos consigue un alto grado de satisfacción en los pacientes.

Luego se han ido descubriendo otras aplicaciones también muy útiles como el tratamiento de la sudoración excesiva axilar o palmar, el vaginismo, etc.

¿Cuál es su secreto para mantenerse tan jovial y vital?

Gracias por el piropo. Trato de mantener los ojos lo más abiertos posible. Se ha fijado en que conforme cumplimos años se nos van entornando. Basta con comparar la mirada de un niño y de un anciano.

Para ello, sigo asistiendo a congresos para aprender y me centro en mis aficiones extra médicas: la familia y una casa familiar de cinco generaciones, el golf como deporte y mi última afición iniciada al retirarme, la pintura.

¿Qué técnicas de rejuvenecimiento son las que más practica a sus pacientes?

Posiblemente, la que mayor satisfacción me ha dado es la inyección de la toxina botulínica, pero también empecé muy pronto con rellenos y en mi consulta se hace aquello en lo realmente creo como la mesoterapia con factores plaquetares, sin olvidar el buen consejo dermatocosmético incluso con cremas claramente activas para la mejora de la piel especialmente la facial.

¿Cuál es el mejor consejo que le pueda dar a una persona que quiera tener una piel sana y con un buen aspecto?

El mío evidente es: acuda a su dermatólogo y busque el consejo adecuado para usted de parte de un profesional altamente cualificado.

Muchas gracias por su interés.

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