¿Fue el hecho de proceder de una familia de médicos lo que le empujó a dedicarse a la medicina?

Nunca en casa trataron de imponerme ninguna decisión sobre mi futuro, pero pertenecer a una familia en la cual abuelo, padre y cuatro tíos sean médicos, además de tres enfermeras y dos farmacéuticos, supone una influencia innegable para cualquier joven en edad de formación.

 

¿Qué fue lo que le motivó a orientar su carrera hacia el mundo de la cirugía plástica?

Siempre me he sentido atraído por el diseño, la creación y la construcción de cosas. Si no me hubiera dedicado a la medicina sin duda lo habría hecho a la ingeniería. La cirugía plástica y reconstructiva permite en cierto modo juntar mis dos grandes vocaciones en tanto en cuanto a las bondades de la medicina añade la capacidad de reconstruir partes del cuerpo humano que han sido dañadas por enfermedad, malformación o traumatismo, y modificar o mejorar aquellas que resultan inaceptables para el paciente como consecuencia del paso del tiempo.

 

Su especialidad es la cirugía mamaria y, de hecho, en su clínica se realizan una amplia variedad de intervenciones relacionados con este campo. ¿Son este tipo de prácticas las que más interés generan?

Dentro de la cirugía estética, la cirugía mamaria y la liposucción son las técnicas más frecuentemente demandadas. Con sus diferentes tipos e indicaciones se realizan en mujeres desde 18 a 70 años, lo que supone una fuente de pacientes muy amplia.

 

¿Es frecuente encontrarse con personas que demandan operaciones que realmente no necesitan o que presentan problemas que podrían solucionarse sin una intervención quirúrgica, aplicando tratamientos menos agresivos?

Dentro de la cirugía y la medicina estética nos encontramos con pacientes cuyo problema real no esta en su físico sino en su mente. Proyectan un problema psicológico a través de una parte de su anatomía que consideran inaceptable y causante de su malestar y a veces infelicidad. Nuestra obligación es estar alerta para detectar a este tipo de pacientes y remitirlos a un psicólogo especializado. Otro tipo de pacientes son aquellos cuyas expectativas de resultado son tan altas e irreales que jamás se van a sentir satisfechos. Deberemos ser sinceros y hacerles entender que lo que buscan y anhelan no lo van a poder conseguir y que o aceptan ciertas limitaciones o es mejor que no se traten.

 

En su clínica se ha importado desde Estados Unidos el fenómeno denominado Mommy make-over, que consiste en revertir los cambios que provoca el embarazo en el cuerpo de la mujer combinando diferentes tratamientos e intervenciones. ¿Podría explicarnos algo más en detalle en qué consiste este proceso?

El fenómeno mommy make-over surge a partir de la popularización y divulgación que los medios de comunicación hacen del tratamiento al que se someten ciertas mujeres famosas. En realidad se viene realizando desde hace muchos años pero ahora se ha extendido con un nombre específico y se le ha dotado de una entidad propia. Suponen un conjunto de tratamientos que muchas mujeres demandan tras finalizar su etapa de partos y embarazos y que engloban aquellas las zonas corporales que más se deterioran con la maternidad.

En primer lugar las mamas, que suelen volverse mas vacías y caídas. El tratamiento consiste en realizar una elevación de los senos acompañado según los casos de un aumento o una reducción de los mismos. En el abdomen solemos corregir posibles hernias y eventraciones así como la separación de los músculos rectos abdominales (diástasis) frecuente tras los embarazos. Además se completa con una liposucción y una eventual abdominoplastia para aquellas mujeres que tengan un exceso de piel.

Por último, se puede realizar una cirugía íntima o genital como reducción de labios menores, relleno de grasa o liposucción de pubis y/o labios mayores y vaginoplastia para reducir el tamaño de la vagina consecuencia muchas veces de episiotomías y partos múltiples. Todo ello se trata de realizar en una única intervención quirúrgica.

 

Pese a los innegables resultados estéticos de la cirugía mamaria y abdominal, ¿existen pautas que puedan ayudar a las futuras mamás a prevenir durante la gestación este tipo de problemas?

Las recomendaciones son en parte las mismas que relacionaríamos con un hábito de vida saludable. Principalmente vigilar la dieta para tratar que la ganancia de peso no sea mayor de 1-1,5 kg por mes de embarazo. Realizar ejercicio físico controlado para fortalecer la musculatura abdominal y la espalda. Utilizar cosméticos contrastados y de calidad para combatir las estrías y la flacidez cutánea y no en caso de decidirse por la lactancia materna que esta no sea demasiado prolongada.

Volviendo a su especialidad en cirugía mamaria, ¿qué resultados se pueden conseguir después de uno o varios partos para que el pecho vuelva a lucir como antes del embarazo?

Los resultados pueden ser francamente buenos, en algunos casos mejores incluso que antes de la maternidad. Recomendamos la búsqueda de la naturalidad en la forma y en el tamaño para que los resultados sean más consistentes y duraderos en el tiempo. Aumentos mamarios exagerados o elevaciones demasiado marcadas comprometen el resultado a medio y largo plazo, máxime cuando partimos se pieles flácidas y tejidos laxos que ya han sufrido durante el embarazo.

 

Usted y su equipo han sido pioneros en la creación de talleres de medicina estética. ¿De dónde nació esta idea y cuál era la intención inicial?

La idea surgió de un estudio que decía que el tiempo medio que pasa desde que una mujer empieza a preocuparse por una arruga o una zona de su cara hasta que se hace un tratamiento para corregirlo es de más de tres años.

Durante este tiempo van visitando especialistas, consultando internet, etc.. pero no se deciden porque les asaltan dudas acerca del resultado, el dolor, como es el proceso y el postratamiento. Los talleres son una oportunidad para solucionar en directo, sin trampa ni cartón, todas esas dudas.

Podrán ver de primera mano todo un proceso de tratamiento, ver como queda, preguntar a la paciente-modelo y visualizar si le está doliendo o no, y en definitiva obtener muchísima información para tomar una decisión responsable.

 

Aunque las plazas son limitadas, ¿existe un perfil generalizado de asistentes o hay una gran heterogeneidad?

Vienen pacientes desde 25-30 a 70 años. Aunque sí tenemos que destacar un grupo de edad quizás debería ser entre 30 y 50 años. Son mujeres que empiezan a observar los primeros signos de envejecimiento, que se preocupan por su imagen, tienen acceso y están familiarizadas con internet y las redes sociales (vía habitual para inscribirse) y no  les incómoda asistir a este tipo de eventos con más pacientes.

 

¿Está enfocado tanto a hombres como a mujeres o el público es más bien femenino?

No hacemos distinciones entre hombres y mujeres aunque lo cierto es que por el momento la medicina estética despierta muchísimo más interés en el público femenino. Es una tendencia que va poco a poco cambiando pero los hombres quizás necesiten mayor privacidad y les cueste compartir sus inquietudes con otras personas como se hace en este tipo de talleres.

 

¿Cuáles son las dudas que más han planteado los asistentes al taller?

La duración y calidad de los resultados, la naturalidad de los mismos, el dolor de las infiltraciones, la recuperación tras el tratamiento. Preguntas que se responden solas y muy satisfactoriamente durante el transcurso del taller.

 

Hace unos años, la cirugía plástica y la medicina estética en general eran tratamientos de carácter muy exclusivo. ¿Gracias a estos talleres está cambiando la concepción de la medicina estética como algo mucho más democratizado y accesible?

Hoy en día muchísimas personas acceden a la medicina estética de una manera u otra. Ya es un sector muy accesible y democratizado. Nuestra intención no es sólo esa, queremos que los pacientes estén bien informados de verdad, que posean todos los conocimientos necesarios para tomar una decisión adecuada sobre algo que en definitiva va cambiar su aspecto.

Se puede practicar la medicina estética de muchas maneras, nosotros lo hacemos con mucha seriedad y huimos del concepto de que lo único importante es el precio. El paciente cuando se decide venir a visitarnos va a contratar un resultado, una seguridad, unas garantías y un producto de la máxima calidad.

Estamos a favor de que cualquier persona pueda acudir a un centro de medicina estética, no de que cualquier persona pueda practicarla.