El Envejecimiento y el Estrés Oxidativo

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envejecimiento y estres oxidativo

El envejecimiento es un proceso natural inherente a la vida, en comparación con otras especies tenemos menos capacidad de adaptación al medio y vivimos en un medio con oxigeno, no podemos vivir sin él, por tanto la oxidación es para nosotros una reacción natural. La oxidación, en realidad, no es mala de por sí, es esencial para la vida, la oxidación descontrolada es el problema ya que a la larga se puede convertir en enfermedad.

Los científicos llevan años buscando como evitar el envejecimiento, después de mucha confusión finalmente la respuesta se ha reducido a 2 teorías:

  • La teoría del acortamiento de los telómeros: los telómeros son la parte final del cromosoma, en cada división celular el telómero se va acortando, de manera que podemos saber el nivel de envejecimiento conociendo el nivel de acortamiento de los telómeros. Hoy en día ya se puede analizar la longitud de los telómeros del ADN y conocer la salud biológica y el grado de deterioro biológico de nuestro organismo
  • La teoría de los radicales libres: hablaremos básicamente de esta ya que de momento es la única en la que parece se puede intervenir.

Esta ultima teoría está estrechamente relacionada con el ya famoso estrés oxidativo, un desequilibrio entre nuestra capacidad de generar toxinas y nuestra capacidad de eliminarlas, un desequilibrio en el proceso de oxidación de nuestras células y tejidos.

La oxidación genera los radicales libres que provocan daño sobre nuestras células y sus componentes, lípidos, carbohidratos, proteínas y ADN; el ejemplo más esclarecedor es la clásica foto de una manzana u otro vegetal recién cortado, en cuanto entra en contacto con el aire se oxida y se oscurece.

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Los radicales libres tienen efectos buenos y malos, su alta reactividad hace que intervengan en mecanismos de defensa natural contra bacterias, virus y células cancerosas pero, por otro lado, también oxidan lípidos, proteinas y ADN produciendo efectos dañinos.

Por tanto, la cuestión es controlar que haya un equilibrio entre la producción y la neutralización de estos radicales por los sistemas internos naturales.

Los radicales libres son mediadores químicos que se producen por algo, forman parte de mecanismos de defensa, no son todos malos, pero, como decimos los farmacéuticos “la dosis hace el veneno”, el exceso de radicales libres está relacionado con  enfermedades como Alzheimer, cáncer, depresión, ansiedad, aterosclerosis, fibromialgia, enfermedades neurodegenerativas en general y  se encuentran elevados en personas con estrés, sobrepeso, procesos antinflamatorios, síndrome metabólico, fumadores, personas con malos hábitos alimentarios, exceso de alcohol, exposición excesiva a contaminantes ambientales y a las radiaciones solares, deportistas no entrenados que llegan a niveles de agotamiento, etc…

En definitiva, prevenir el estrés oxidativo, el exceso de radicales libres, forma parte fundamental de la prevención del envejecimiento e incluso de la prevención de enfermedades degenerativas. Dicen los científicos que estamos genéticamente programados para vivir 100-120 años, sin embargo, a medida que esto sucede van surgiendo nuevas patologías y el entorno es, en gran parte, el responsable.

Nuestra vida es una lucha continua de nuestro organismo contra su entorno aunque para ello tenemos 2 sistemas fisiológicos de defensa que están estrechamente relacionados:

  • Sistema antioxidante: tiene una parte endógena formada por todos los enzimas antioxidantes y una exógena formada por los nutrientes antioxidantes que tomamos, los que tienen vitaminas A,C,E,oligoelementos como Zinc y Selenio. Alimentos como bayas, frutos secos,col, colilfor etc…
  • Sistema inmune

El resultado de este combate puede ser la victoria con el consiguiente equilibrio de juventud y salud o la derrota con envejecimiento acelerado y enfermedades, lo que disminuye el sistema inmunitario y hace aparecer el desequilibrio en el sistema antioxidante y por tanto se acaba produciendo el estrés oxidativo,

Es importante saber que el estrés oxidativo es un síndrome real que aparece a menudo con la edad pero también en muchas otras circunstancias que debemos conocer  para poder tratarlo y envejecer con salud.

Su sintomatología es algo inespecífica pero podemos nombrar algunos síntomas como: fatiga, estrés, irritabildad, sensibilidad a las infecciones, insomnio, neurosis, disminución de la líbido, pérdida de apetito, entre otros.

El hecho de estar sometidos a agentes físicos (como radiaciones solares, rayos x, ultrasonidos, campos electromagnéticos, radioterapia) y  agentes químicos (como exceso de alcohol, humo de tabaco, pesticidas, contaminación del aire y de los alimentos, algunos medicamentos, como por ejemplo: los anticonceptivos que equivalen a 10 cigarrillos, malos hábitos alimentarios, etc… fomentan la aparición de estrés oxidativo.

Curiosamente también el exceso de deporte crea estrés oxidativo dado que los radicales libres también se forman con la producción de energía, entonces un exceso genera un desequilibrio y por tanto también estrés oxidativo y es muy frecuente en deportistas profesionales.

Estos síntomas se han tratado tradicionalmente con complejos vitamínicos y fortificantes y no íbamos tan desencaminados pues hay muchas vitaminas antioxidantes.

En definitiva, La existencia de más o menos radicales libres en nuestro cuerpo tiene mucho que ver con nuestro estilo de vida y alimentación, pero existen también muchas variaciones individuales en función de nuestra genética.

El conocimiento de estas variaciones nos permite conocer los riesgos específicos de formación de radicales libres  nos facilitará la adopción de hábitos de vida o la prescripción de antioxidantes de forma personalizada.

Realizar este test genético ya es posible y dispone de un perfil analítico que revela la predisposición al estrés oxidativo y recomienda hábitos de vida como dietas especificas y evitar tóxicos determinados como epóxidos (los libera el plástico con el calor, por ejemplo: un café caliente en según qué vaso de plástico), estilbenos (en tintes), pesticidas, cadmio (en cerámicas) etc…

Nuestra tan cacareada dieta mediterránea rica en antioxidantes, hacía que mantuviéramos un equilibrio positivo, sin embargo,  cada vez nos alejamos más de la dieta mediterránea rica en vitaminas A, C y E, beta-carotenos, licopeno, especias como romero, salvia o tomillo muy usadas para condimentar, ricas en compuestos fenólicos, el vino tinto, incluso el chocolate y multitud de otros ejemplos… la dieta mediterránea no consiste sólo en vivir en el mediterráneo, se trata de un estilo de vida y de alimentación.

Si el estrés oxidativo es responsable de nuestro envejecimiento y sostenido en el tiempo puede provocar enfermedades ¿Podemos medirlo para controlarlo? ¿podemos evitarlo?

Encontrarás la respuesta a estas preguntas en mi próximo artículo.

2 Comentarios

    • Hola Maria Jose, sí…la verdad es que es un tema muy interesante…estamos deseando leer la segunda parte!!

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