La flora intestinal  – o más correctamente microbiota intestinal-  está compuesta por 10 a 100 trillones de microorganismos, la mayor parte de los cuales son bacterias.  Parece asombroso pero su número excede al de nuestras propias células.

Los bebés adquieren su microbiota a partir de la microflora vaginal y fecal de la madre.  En la vida adulta, la composición depende de diversos factores: edad, sexo, geografía, grupo étnico, familia y dieta, y puede ser modulado y optimizado por el uso de probióticos y prebióticos.

Las bacterias intestinales se encargan del procesamiento final de los alimentos mediante dos procesos:

  • fermentación: para los hidratos de carbono
  • putrefacción: para las proteínas

¿Qué relación tiene la flora con la obesidad?

Desde hace unos años se ha investigado si las bacterias que viven en nosotros tienen alguna relación con la obesidad o la delgadez. Estudios iniciales mostraron que transferir flora intestinal de ratones obesos a ratones delgados hacía que los ratones engordaran. Sólo con eso. ¿Y por qué, uno se pregunta?  Porque la microbiota de los ratones obesos aprovechaba hasta la última gota de energía de cualquier alimento, transformándolo en grasa.

Asociación entre la dieta y la microbiota

Lo que comemos es el mayor factor que influencia la población de nuestras bacterias intestinales. Simplemente porque hará que se reproduzcan más un tipo u otro de microorganismos.  Los vegetarianos tienen poblaciones distintas que los carnívoros.  Porque las bacterias que comen hidratos de carbono son diferentes de las que comen proteínas.  Tenemos de todo tipo, claro, pero unas abundan más que otras según lo que comemos.

La fibra alimentaria es un factor importante para la salud del colon y también para que crezcan determinadas bacterias como las Bifidobacterias y los Lactobacilos  que tienen un papel preponderante en la utilización de los hidratos de carbono.

Influencia de los probióticos en la microbiota y la obesidad

Los probióticos  son bacterias vivas que administradas tienen un efecto beneficioso en la salud del que las ingiere.  Aunque se han utilizado durante décadas en seres humanos y animales sólo recientemente se ha prestado atención a su relación con la obesidad o la delgadez.

Estudios recientes que han estudiado este tema han mostrado resultados  muy interesantes. Poniendo como ejemplo a Laurel y Hardy  (los inolvidables “El gordo y el flaco” han señalado las siguientes poblaciones bacterianas intestinales:

“el flaco” “el gordo”
-Bacteroides -Firmicutes
-Akkermansia  muciniphila -Faecalibacterium prausnitzii
-Bifidobacterium animalis -Staphylococcus aureus
-Lactobacillus plantarum -Lactobacillus reuteri
Factores que los  hacen crecer: Factores que los hacen crecer:
-Fibra prebiótica -Antibióticos

En pocas palabras: la fibra prebiótica (por ejemplo) la oligofructosa y las Bifidobacterias y algunos Lactobacilos están más presentes en personas delgadas. La Akkermansia no se administra como probiótico pero  crece cuando comemos fibra prebiótica como la inulina.

Ciertas poblaciones bacterianas , en cambio, están más presentes en personas obesas. El Faecalibacterium prausnitzii no se administra como probiótico pero crece en abundancia cuando comemos almidón resistente.

Las Bifidobacterias están presentes en individuos delgados.

Entre los Lactobacilus, todos no se comportan de la misma manera:  el Reuteri es más abundante en obesos y el Plantarum en delgados.

Como vemos, la alimentación es importante para generar una flora intestinal que nos ayude a engordar o a mantenernos delgados.  Y si tomamos probióticos por un tiempo prolongado, tener en cuenta que algunas  bacterias serán más aliadas que otras a la hora de mantenernos en peso.