Pero…  “¿qué bicho me ha picado?” suele ser una exclamación frecuente, sobre todo en los meses de verano.

Sin entrar en una complicada clasificación técnica vale la pena repasar los tipos de insectos y las señales que van dejando sobre nuestra sufrida piel.

 

¿Qué bicho me está picando?

  • Los que tienen aguijón: son las picaduras verdaderas, que consisten en la introducción de un apéndice saliente en la piel de su víctima con fines defensivos. Entran en esta categoría las abejas, abejorros  y avispas.  Estas picaduras no dejan dudas de su condición porque se inyecta un veneno que produce síntomas inmediatos:   dolor, hinchazón, escozor e inflamación.  Además, el insecto es grande y se ve.

 

  • Los que muerden e ineyectan veneno:  como las arañas.   Casi todas poseen veneno aunque sólo algunas especies son peligrosas.  La mayoría de las veces la sangre no llega al río y sólo se observa una leve  inflamación en la zona.
    Las que tienen más mala sombra son la araña parda o araña de los rincones, de hábitat doméstico en rincones oscuros y húmedos, con una picadura  muy dolorosa que deja  herida y cicatriz;   y  la viuda negra española,  que puede habitar en rocas y sitios descubiertos y cuya mordedura produce mucho dolor. Lo mejor en estos casos es acudir a un centro sanitario a la brevedad.

 

  • Los que se alimentan de sangre, como los mosquitos, la mosca negra y los tábanos.  Los mosquitos producen ronchas que pican y las lesiones no son agrupadas, ya que cada mosquito (hembra) pica una sola vez. Si hay varias picaduras, hay varios mosquitos.
    En ocasiones puede haber ampollas e hinchazón, dependiendo del grado de respuesta alérgica de la persona frente a la saliva del mosquito.
    La mosca negra es frecuente entre la vegetación cercana a ríos y torrentes y tienen actividad diurna.  Las picaduras son dolorosas,   formando  ronchas con un punto rojo central y una inflamación destacable.
    Así que ya sabes: has ido a dar un paseo por el río, de día y algo te ha picado: posiblemente sea la mosca negra.  ¿Qué era de noche y pica más que duele? Quizá sean mosquitos…
    El famoso mosquito tigre  es negro y con rayas blancas y vive en zonas con agua, tanto en medio urbano como rural y a diferencia del mosquito común, pica sólo de día.  Produce lesiones muy inflamatorias y pruriginosas.

Otros pequeños chupadores de sangre son las chinches y las pulgas. Estas dos especies parecen haber ido a estudiar Geometría a la Escuela de Bichos, ya que lo que las delata es su predilección a formar triángulos y rayas.

A diferencia de los desordenados mosquitos, si uno mira con atención puede ver, aún en presencia de múltiples lesiones, una tendencia a ir formando triángulos, o líneas  tipo “tres en raya”. Para decirlo de forma simpática: desayuno, comida y cena!

Las pulgas no tienen alas pero sí la capacidad de dar largos saltos con sus patas traseras, a veces hasta 30 cm. Son muy duras y resistentes a la presión, por eso es muy difícil aplastarlas con los dedos.  Suelen vivir en el pelaje de distintos mamíferos y también de aves.

Si sales a pasear con tu mascota es importante que le apliques los anti pulgas correspondientes, porque de lo contrario puede aparecer un invitado no deseado en tu hogar. Pero aunque no tengas mascotas puedes ser picado por las pulgas.

Es el caso de visitar casas o sitios cerrados o deshabitados. Como las pulgas pueden sobrevivir mucho tiempo sin comer, si les das la oportunidad saltarán literalmente sobre ti para darse un festín. Y como son pequeñas – alrededor de 1 mm-  no las verás hasta que ya sea demasiado tarde.  Las ronchas suelen ser más comunes en piernas y tobillos.

Las chinches de cama  no tienen alas ni saltan. Se suelen ocultar en grietas y hendiduras, en las costuras de los colchones y detrás de los muebles.   Si te han localizado en un hotel, las  puedes traer sin quererlo escondidas  en tu equipaje.

Pueden llegar a infestar oficinas, casas, hoteles y muchos otros lugares. Una vez en casa pueden ser  difíciles de erradicar y se acabará llamando  a un profesional.  Salen a alimentarse de noche y descansan de día.

Lo malo, es que los efectos de la picadura pueden tardar hasta 24 horas o más en manifestarse, por lo que a veces es difícil relacionarlas con la propia cama. Las picaduras son tanto en piernas como tronco.

¿Cómo identificar las picaduras?

  • Prestar atención a la hora del día: día, noche, atardecer
  • ¿Fue al aire libre o en un lugar cerrado?
  • ¿Predomina el dolor o predomina el picor?
  • Mirar la disposición de las picaduras:¿ forman líneas o triángulos?¿ ninguna formación especial?
  • ¿única o múltiples?
  • ¿alguien más en la casa sufre picaduras?

Cómo tratar las picaduras

En general y si los síntomas no son importantes se deben seguir unas pautas generales:

  • Lavado de la piel
  • Aplicación de productos específicos a base de amoníaco
  • Loción de calamina
  • Si no se tiene  ninguno de estos productos a mano: una compresa empapada en vinagre o aplicación de frío local
  • Antihistamínicos o antiinflamatorios

Si los síntomas son más importantes:  hinchazón extensa , herida o dolor intenso  lo mejor es acudir a un centro sanitario

Por último y aunque no sean “bichos” no se puede omitir mencionar a las picaduras de medusa, tan frecuentes en verano. Las medusas pueden causar daño aún estando muertas, así que hay que tener cuidado con no tocarlas o pisarlas.

El contacto con los tentáculos causa lesiones cutáneas y rara vez, reacciones sistémicas. La primera sensación es un dolor agudo, como la quemadura por un cigarrillo. Las molestias suelen pasar en pocos días aunque en algunas personas puede quedar dolor durante semanas.

Muy importante: no rascarse ni frotar con arena o con la toalla, e inmediatamente lavar la zona con agua de mar y nunca con agua dulce, que activa los urticantes que la medusa deposita en la piel.

Si hay restos de tentáculos en la piel apartarlos, si es posible con pinzas y no con la mano.  Aplicar compresas frías durante 15 minutos con una bolsa de plástico llena de hielo pero no directamente el hielo sobre la piel.

Posteriormente, se pueden  aplicar localmente compresas con vinagre o productos con amoniaco. La mayoría de las veces esto es suficiente. Sin embargo, si persisten las molestias acudir al médico.

 

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