¿Qué es la infidelidad?

La palabra infidelidad deriva del latín infidelis: que no tiene lealtad.

Es la ruptura de una promesa de exclusividad.

La infidelidad se da cuando uno de los dos miembros de una pareja tiene una relación con un tercero que rompe el pacto afectivo-sexual establecido, y por tanto el hecho lleva implícita una traición.

Todo lo que ha funcionado… ya no funciona, todo aquello en lo que se ha creído se derrumba.

La infidelidad establece un antes y un después. Ya nunca nada será lo mismo.

¿Qué conlleva la infidelidad?

Cuando formamos un vínculo emocional con otra persona, abrimos nuestro corazón y confiamos, nos sentimos seguros. La infidelidad rompe con nuestras certezas, lo que hace surgir la desconfianza, la confusión, la incertidumbre, que van a ser sufridas por los tres protagonistas; porque la experiencia de la infidelidad es traumática tanto para quien la recibe como para el resto de implicados.

Un nuevo estudio, publicado en Journal of Social and Personal Relationships por M. Rosie Shrout de la Universidad de Nevada, ha constatado que la infidelidad crea fuertes impactos tanto físicos como emocionales, siendo las mujeres quienes experimentan un mayor estrés psicológico.

Y es que la infidelidad es un generador de tormentas emocionales.

Impacto de la infidelidad en la salud.

A nivel psicológico, aparece una inestabilidad emocional que afecta distintas áreas:

Cognitivas

  • Pensamientos recurrentes.
  • Falta de concentración.
  • Bajo rendimiento.
  • Trastorno dismórfico.
  • Trastornos de conversión o disociativos.

Conductuales

  • Actitudes agresivas.
  • Inestabilidad, irritabilidad.
  • Consumo de alcohol y otras sustancias.

Emocionales

  • Estrés: El miedo a la incertidumbre, la culpa, la inseguridad, la intranquilidad, la preocupación o los sentimientos de rabia no permiten la relajación, con lo que se mantiene a la persona en un constante estado de estrés que, a la larga, desencadena alteraciones fisiológicas.
  • Depresión: La ruptura de una creencia, de una certeza, del equilibrio, puede derivar en padecer episodios de tristeza, angustia o frustración, que den como resultado una depresión de tipo exógena, por ser reactiva o situacional, necesitada de un buen diagnóstico y tratamiento.
  • Ansiedad: Cuando nuestro cerebro reconoce que estamos frente a un peligro importante o ante algún tipo de amenaza, puede manifestarse un cuadro de estrés agudo que evolucione en una crisis de ansiedad o
  • Ansiedad generalizada, lo que afectará a la capacidad cognoscitiva, el pensamiento y la memoria.

Fisiológicas

Todas estas tensiones provocan una serie de alteraciones en el cuerpo:

  • Presión en el pecho, falta de aire, temblores, palpitaciones, sudoración.
  • Trastornos en el sueño como el insomnio, bruxismo…
  • Trastornos endocrinos, pérdida de peso, falta de apetito, ardor de estómago, molestias gástricas, síndrome de colon irritable.
  • Tensión, rigidez y dolores musculares.
  • Perdida de energía, híper o hipoactividad física.
  • Cefaleas.
  • Dermatitis.
  • Enfermedades psicosomáticas.
  • Hipotiroidismo.

Podremos mejorar nuestra salud si somos conscientes de cómo la infidelidad afecta a nuestras emociones.

Amarse, amar y ser amado/a

¿Cómo superar una infidelidad?

Una infidelidad no es fácil de superar y conlleva un proceso que, dotado de un buen procedimiento, nos puede reforzar como personas.

El primer paso es restaurar la confianza, sin confianza no puede existir una relación sana, y paralelamente han de reconsiderarse los valores, trabajar la autoestima –que probablemente quedará dañada– y aprender a evitar o a parar los pensamientos repetitivos.

Entender que los pasos son amarse, amar y ser amado/a. Si no me quiero a mi mismo/a no hay relación sana, el respeto y la dignidad son valores clave en una relación.

Antes de amar, debemos amarnos, apreciarnos, conocernos, explorar hasta dónde somos capaces de llegar y después, sólo después, construir el amor.

Empecemos por conocernos reflexionando, haciéndonos preguntas, evaluándonos y corrigiendo aquello que no funciona y, después, lancémonos a amar confiadamente.

En definitiva, la infidelidad es un síntoma, es la punta del iceberg, en la consulta intentamos detectar qué factores han propiciado la infidelidad, qué me pasa a mi como persona, qué le pasa a mi pareja y qué pasa a la relación. Y una vez detectados, ponemos los medios para mejorar y crecer como personas y como pareja, y salir reforzados de la crisis.

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