La dermatitis atópica es el estado de máxima sensibilidad de una piel, y representa la manifestación cutánea del estado atópico. Se puede definir como una enfermedad o afección inflamatoria de la piel, crónica y que comienza habitualmente en la infancia.

El término atopia se utiliza para definir una enfermedad inflamatoria condicionada genéticamente, en la que hay exceso de anticuerpos IgE, y que favorece la aparición de lesiones cutáneas inflamatorias (dermatitis, eczemas), agrupándolas bajo el nombre de dermatitis atópica.

Entre las manifestaciones del estado atópico, además de dermatitis, se encuentran otras manifestaciones de tipo alérgico como la rinitis y la conjuntivitis alérgica, o el asma…y hay personas que sufren el solapamiento de varios de estos síntomas.

¿A quién afecta?

La atopia es una enfermedad bastante frecuente que afecta aproximadamente a un 5-15% de la población. En los últimos años se está viendo un incremento, aunque no está muy claro a que puede deberse.

Afecta por igual a ambos sexos, aunque cuando se da en edades precoces, suele ser más frecuente en niños que en niñas. Puede empezar a darse en una fase precoz o infantil o en una fase tardía o adulta, aunque en el 60% de los casos, el comienzo de la enfermedad es en el primer año de vida, pero puede manifestarse también por primera vez a los 5 años, durante la pubertad, en el primer embarazo, o en la menopausia…

Manifestaciones clínicas

La dermatitis atópica se caracteriza por presentar periodos de remisión y de exacerbación (brotes). La duración y la frecuencia con la que aparecen los brotes es variable según el individuo.

Se manifiesta con sequedad cutánea (xerosis), prurito (picor) intenso y eritema (enrojecimiento e inflamación), siendo el prurito el primer síntoma y el que se puede considerar más importante o determinante en la dermatitis atópica, ya que siempre aparece, por lo que su ausencia casi descartaría el diagnóstico.

Su presencia además hace que aparezcan nuevas lesiones (por el rascado), y que empeoren las lesiones ya existentes (sobreinfección). Después del rascado, la irritación que se produce hace que el picor aumente posteriormente, originándose el círculo vicioso prurito-rascado-escoriación-prurito.

Complicaciones

El paciente con dermatitis atópica es más susceptible que la población normal sana a una serie de complicaciones, de las que las más frecuentes son las infecciones bacterianas, víricas y micóticas (hongos).

Causas (etiología)

La etiología es desconocida, aunque se sabe que la herencia genética juega un papel muy importante en la dermatitis atópica. Pero además de los factores intrínsecos o constitucionales con los que se relaciona su origen, como los factores genéticos, las alteraciones no inmunológicas y las inmunológicas, hay otros factores externos que son precipitantes de la enfermedad, como los alérgenos (alimentos, tejidos…), las alteraciones emocionales (estrés, nervios…), etc.

Factores intrínsecos o constitucionales:

  • Factores genéticos: se ha visto que la dermatitis atópica es mucho más frecuente en hijos de madres alérgicas (27%) que en niños de la población general (2%). Y por otro lado, el 70% de los atópicos tienen antecedentes familiares de alergia.
  • Alteraciones no inmunológicas: en el paciente atópico existe un déficit de la enzima delta-6-desnaturasa, lo que impide la transformación metabólica de los ácidos grasos esenciales tomados en la dieta, y se produce una doble disfunción:
    • Disfunción estructural, que dará lugar a la sequedad cutánea (xerosis), ya que los ácidos grasos esenciales son componentes esenciales del cemento intercelular, y ayudan a mantener la hidratación y barrera cutánea de la piel, por lo que su déficit altera la barrera y reduce su capacidad para retener agua, deshidratándose y disminuyendo su elasticidad y firmeza. La xerosis cutánea es el signo exploratorio más frecuente en la dermatitis atópica fuera del brote, y puede ser tan intensa que se asemeje a una ictiosis (estado máximo de sequedad cutánea en el que la piel se presenta seca y cubierta de escamas). La xerosis es también causante del prurito o picor.
    • Disfunción metabólica, que impide la transformación del ácido esencial linoléico en ácido gamma-linolénico, necesario para inhibir la síntesis de sustancias inflamatorias (al producir prostaglandinas PGE1 e inhibir a los leucotrienos LTB4), por lo tanto, la respuesta inflamatoria será exagerada por déficit de mediadores antiinflamatorios y el paciente atópico presentará inflamación y picor.

Para contrarrestar esta disfunción, podemos aportar el ácido gamma-linolénico por via tópica.

  • Alteraciones inmunológicas: las últimas investigaciones han demostrado que también existe una disfunción inmunológica, que podríamos explicar por la llamada teoría de la higiene. Esta teoría parte de que la mayoría de nuestras defensas inmunitarias son estimuladas precozmente por los agentes infecciosos. Nuestras defensas aprenden a distinguir frente a lo que tienen que reaccionar y frente a lo que no, y a crear una tolerancia frente a proteínas extrañas. El contacto con los alérgenos durante la infancia harán que el niño desarrolle estos mecanismos de tolerancia, y si este contacto no tiene lugar en los primeros meses de vida, se desarrollan sensibilizaciones y se favorece la aparición de la atopia. Se ha observado que la flora intestinal juega un papel importante en este buen desarrollo inmunitario, y que los pacientes con dermatitis atópica tienen un déficit tanto en cantidad como en variedad de esta flora normal, por lo que para tratar este problema, podemos administrar cepas específicas de Lactobacillus que refuercen esa inmunidad.

Factores precipitantes:

  • Irritantes: lana, tejidos sintéticos, jabones tradicionales, perfumes…
  • Alérgenos: Ácaros, polen, alimentos (huevos, leche, pescado, frutos secos…)
  • Factores emocionales: estrés, nervios…
  • Factores ambientales: los cambios bruscos de temperatura agravan las manifestaciones clínicas.

Clasificación de la dermatitis atópica y localizaciones más frecuentes

  • Dermatitis atópica fase del lactante: hasta los 18 meses, y se suele localizar en mejillas, frente, lóbulos de las orejas, cuero cabelludo, tronco, dedos de las manos… El lactante suele mostrar irritabilidad y trastornos del sueño.
  • Dermatitis atópica de la niñez o fase infantil: de los 3 a los 11 años, y se suele localizar en las zonas de flexión, como codos, rodillas, muñecas, tobillos, manos y pies. Se cronifica en partes del cuello, eczema de las manos, dorso de los pies, y se caracteriza por un prurito muy intenso. (es la etapa de Liquenificación: engrosamiento de la epidermis con acentuación en los pliegues debida al rascado crónico y a eczemas crónicos )
  • Dermatitis atópica del adolescente: de los 12 a los 23 años, y se suele localizar en los pliegues corporales, cuello, tórax, cara, manos y pies.

En pocos casos la dermatitis atópica afecta al adulto, ya que se suele estancar en la adolescencia.

Tratamiento

No existe un tratamiento curativo definitivo, pero en la mayoría de los casos es posible controlarla con medidas sintomáticas, es decir, es una enfermedad que remite, pero si no se trata, puede llegar a manifestarse de forma crónica.

El tratamiento irá destinado a la disminución de la sequedad cutánea, a la reducción del prurito y a evitar el rascado, a evitar el contacto con posibles alérgenos ambientales y alimentarios, a impedir sobreinfecciones y a actuar sobre la inflamación cutánea y sobre la liquenificación crónica.

Cuidados higiénico-dietéticos especiales del atópico

En las personas atópicas , los cuidados higiénico-dietéticos constituyen un aspecto terapéutico y preventivo tan importante o más que los propios medicamentos:

  • Mantener la piel hidratada: para disminuir la sequedad se recomienda el uso de jabones (syndet, sin jabón) grasos, y el uso de cremas emolientes e hidratantes a diario para reconstruir la barrera cutánea.
  • Evitar los agentes irritantes: evitar prendas de vestir ásperas, lana, seda y de fibras sintéticas (utilizar prendas de algodón).
  • Dieta apropiada: evitar alimentos que pueden tener un papel inductor en el desarrollo de la dermatitis atópica (leche, huevos, pescado…)
  • Evitar la sobreinfección de las lesiones: cuando haya riesgo de sobreinfección se recomienda el uso de geles dermolimpiadores con acción antiséptica o el uso de antisépticos locales como la clorhexidina.
  • Se recomienda evitar los cambios bruscos de temperatura, el abrigo excesivo, la sequedad ambiental (calefacción excesiva sin humidificadores)
  • Se recomienda ducharse (mejor que baños) con agua templada y con manoplas de algodón
  • Se recomienda no utilizar suavizante en la ropa

Valoración Doctors & Labs

Lo primero que debéis hacer si tenéis sospecha de dermatitis atópica es acudir al dermatólogo para que os confirme el diagnóstico y os explique el tratamiento a seguir. Hoy en día existen muchas líneas dermatológicas de productos destinados a prevenir y disminuir los signos y síntomas de la dermatitis atópica, y así mejorar la calidad de vida de los pacientes. Y en casos muy graves o en fases de brote, el dermatólogo puede incluso pautar medicamentos tópicos como corticoides o incluso inmunomoduladores tópicos.

Hay también balnearios de aguas termales que ofrecen tratamientos paliativos para calmar y restaurar la piel. Pero lo que está demostrado, es que el cuidado diario de la piel atópica con los productos adecuados remite las manifestaciones clínicas y puede ayudar incluso a espaciar los brotes, por lo que hay que ser muy constante para conseguir controlar cada vez mejor la dermatitis atópica.

Os dejamos unos enlaces de webs que pueden ayudaros y daros más información sobre la dermatitis atópica.

Academia Española de Dermatología y Venereología

Asociación Española de Pediatría

Asociación de familiares y pacientes con dermatitis atópica

Escuela de la dermatitis atópica

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