La fisioterapia ha evolucionado de manera exponencial en las últimas décadas. En el año 1986 apareció la primera promoción de fisioterapeutas españoles y, desde entonces, se ha especializado como también lo ha hecho la medicina.

La cirugía actual recomienda hacer rehabilitación tras algunas intervenciones con la intención de acelerar el proceso de recuperación, disminuir el edema, elastificar la cicatriz, recuperar la movilidad articular y el tono muscular, eliminar adherencias de los tejidos, tratar el dolor y acompañar al paciente en esta etapa de readaptación a las actividades de la vida diaria.

Si nos centramos en el ámbito de la cirugía estética, es la fisioestética la especialidad que se ocupa de la recuperación del paciente.

Cuando un paciente acude al fisioterapeuta, y hace pocos días que ha salido del quirófano, lo primero que se realiza es una valoración general, se observa si hay dolor, si hay edema, el aspecto de la cicatriz y del tejido.

Lo prioritario en todos los casos es disminuir el dolor, que normalmente va asociado a la inflamación de la zona intervenida. Una vez hemos minimizado el dolor, continuamos trabajando el edema para disminuirlo.

En este punto debemos insistir en lo siguiente: el paciente entra en el quirófano para mejorar su aspecto y al salir del hospital su aspecto, en vez de haber mejorado, ha empeorado; esto es debido a la inflamación y enrojecimiento de los tejidos que se han trabajado, por ello en esta fase hay que acompañar al paciente con la máxima delicadeza y atención, ya que de momento todas las expectativas que había puesto en la mejora de su imagen se le han venido abajo.

Se le debe explicar, junto con el cirujano, que esta fase es pasajera, que mejorará día a día, y que al final de la recuperación el resultado de la intervención será un éxito.

En otro orden de cosas, repasaremos las técnicas que se utilizan para reducir el edema:

  • El drenaje linfático manual que, como su nombre indica, se realiza con las manos. Se trata de una serie de maniobras muy suaves que favorecen la absorción de la linfa, con esto activamos la función de los ganglios linfáticos y favorecemos el vaciado de los mismos. Es una técnica muy agradable y relajante para el paciente.
  • También podemos utilizar el drenaje linfático mecánico, que se realiza mediante unas botas de presoterapia. Éstas tienen unas cámaras que se van llenando y vaciando de aire, que realizan movimientos de bombeo en las extremidades inferiores y abdomen. Este aparato se utiliza en intervenciones de extremidad inferior, superior y abdomen. El tratamiento también es agradable para el paciente, pero tiene el inconveniente de que sólo se puede realizar en unas zonas concretas y nunca es tan específico como las manos.

Al mismo tiempo que se realiza el drenaje linfático, se empieza a trabajar la cicatriz a la que muy a menudo no se le da la importancia que realmente tiene. Una cicatriz es un corte de varias capas de tejido, con una interrupción de la conexión de las raíces nerviosas, capilares y demás estructuras adyacentes.

  • Podemos tratar la cicatriz de manera manual, mediante un movimiento llamado “ese itálica”: se trata de dar pequeños pellizcos transversales a la cicatriz para quitar las adherencias entre los tejidos, elastificar la zona de la incisión y favorecer la continuidad de los tejidos.
  • El tratamiento mecánico se realiza con una máquina que utiliza un vácum acompañado de unos movimientos en zigzag, con la finalidad de desenganchar la cicatriz y elastificar el tejido.
  • Por último se procede a la recuperación de la piel mediante masajes reparadores y relajantes, con productos específicos para cada paciente.

Así es como concluiría la recuperación de la intervención quirúrgica. Hemos reducido la inflación y el edema, se ha desadherido la cicatriz y se ha mejorado la calidad de la piel.

La intervención del fisioterapeuta acelera el proceso de recuperación del paciente, que también le acompaña durante ese período. Un período que, en muchos casos, es largo, va acompañado de molestias, puede requerir ortesis y, a nivel emocional, suele ser decepcionante pues los resultados esperados no son inmediatos. Una vez finalizada la recuperación el paciente logra el objetivo esperado: por fin ve reflejado en el espejo lo que perseguía al entrar al quirófano.

Los fisioterapeutas recomendamos la rehabilitación después de cualquier intervención y, a continuación, realizar tratamiento preventivo para evitar de nuevo el bisturí. Disponemos de la aparatología y las técnicas necesarias para que los buenos resultados con la cirugía estética sean duraderos.

Victoria Gutiérrez Martínez
Fisioterapeuta
Col. Nº 3522

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