La vitamina C en la piel

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La Vitamina C (o ácido ascórbico) es una vitamina esencial para los humanos. Está involucrada en muchas de las reacciones metabólicas de nuestro cuerpo, y actualmente es uno de los activos más utilizados en dermocosmética, ya que aporta grandes beneficios a la piel y está considerada como uno de los activos más eficaces para el tratamiento y la prevención del envejecimiento y las hiperpigmentaciones (manchas).

Aunque la vitamina C se conoce desde la antigüedad, ha sido el avance y el perfeccionamiento de la tecnología cosmética el que ha permitido crear sistemas estables que puedan contener vitamina C pura, ya que el gran problema de esta vitamina en los productos cosméticos es su inestabilidad.

Esto significa que se altera con facilidad; la luz (sol), el oxígeno (aire), la temperatura (calor)… la degradan o modifican su estructura, por lo que se han tenido que desarrollar métodos que la mantengan estable dentro de las fórmulas.

Lo más habitual siempre ha sido incluirla en emulsiones de agua en silicona, ya que son las más indicadas para vehiculizarla, porque se elaboran en frío, pero actualmente existen sistemas muy sofisticados capaces de protegerla y mantenerla estable, liberándola después sobre la piel, y esto ha permitido que ahora ya existan muchas más formas galénicas (sérums, geles, cremas, ampollas….) que la contengan de forma estable y que mejoren incluso su penetración a capas más profundas de la piel.

Efectos principales de la vitamina C sobre la piel:

  • Acción antioxidante: tiene una gran capacidad para contrarrestar los efectos de los radicales libres que se forman a causa del sol, tabaco, alcohol, polución…y que causan el envejecimiento de la piel.
  • Acción blanqueante (despigmentante): sobre las manchas, ya que inhibe la producción de melanina.
  • Acción regeneradora: estimula la síntesis de fibras de colágeno a nivel dérmico, por lo que aumenta la elasticidad y la firmeza de la piel.

¿En qué casos se recomienda?

La vitamina C mejora la textura de la piel, aumenta su elasticidad y atenúa las arrugas superficiales, además previene el envejecimiento, unifica el tono y aporta luminosidad a la piel.

Por lo que está recomendada en pieles fotoenvejecidas (presencia de arrugas y manchas causadas por el exceso de sol) y para su prevención, en pieles apagadas y desvitalizadas, y en pieles que quieran prevenir o atenuar las hiperpigmentaciones (manchas).

Precauciones

A altas concentraciones la vitamina C es más eficaz, pero puede resultar irritante y causar picor o escozor tras su aplicación, aunque suele desaparecer a los pocos minutos. En este caso, podemos evitar las zonas más sensibles, como son el contorno de ojos, las aletas de la nariz y el contorno de los labios.

Por otro lado, como la vitamina C incrementa el numero de capilares nutritivos y de vasos sanguineos en la dermis papilar, no está aconsejada en las pieles con cuperosis y teleangiectasias (enrojecimiento permanente de la piel con aparición de pequeñas venas varicosas dilatadas).

También es muy importante exfoliar bien la piel cuando utilizamos tratamientos con vitamina C, al menos una vez por semana, ya que ésta se oxida y oscurece los poros, haciéndolos más visibles.

Esto sucede sobre todo en las pieles con los poros muy dilatados o en las zonas donde ya de por sí están más dilatados, como la nariz. Es este caso, podemos evitar estas zonas, o aplicar menos cantidad de producto.

Hay que tener precaución también con la conservación de los productos que contienen vitamina C, hay que intentar que el envase esté abierto el mínimo tiempo posible, cerrarlo bien cada vez que se utilice y mantenerlo alejado de la luz del sol y de las altas temperaturas.

Valoración Doctors & Labs

Actualmente en las farmacias, parafarmacias y consultas médicas podemos encontrar muchos productos que contienen vitamina C pura, incluso hay laboratorios que han desarrollado líneas de productos basadas en la vitamina C.

Lo ideal es combinar los productos con vitamina C con otros tratamientos (antiarrugas, reafirmantes, hidratantes, despigmentantes…), para potenciar sus efectos y aportar más antioxidación a la piel.

Primero siempre aplicaremos el producto con vitamina C (sérum, ampolla…) y a continuación nuestro tratamiento habitual. Y aunque prácticamente todos los fotoprotectores ya incorporan activos antioxidantes, os recomendamos aplicar un sérum con vitamina C antes del fotoprotector para aumentar aún más su actividad antioxidante.

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