¿Nos altera la primavera?

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La primavera es una estación de cambios, inicios, planes, proyectos, florecimiento y expansión. 

Empezamos a tener más horas de luz, cambio de hora, brotan los árboles, hay más viento, cambian los hábitos. Sin casi darnos cuenta ha pasado parte del año y dentro de un suspiro será verano. Con los cambios de estación nuestro organismo necesita una adaptación más compleja y exigente.

Empezamos el año hace nada con nuevos propósitos como cuidarnos más y esas cosas. Llegaremos a medio año y muchas veces ya no sabemos donde están los propósitos…

Queremos hacer” puentes”, las vacaciones de verano cada vez se han de preparar con mas tiempo, reuniones, objetivos, vida social, hijos y padres, y todo esto solo es “lo normal”. Cuando salen extras, ni lo queremos pensar… Hay momentos en los que cuesta llegar a final de semana en condiciones si es que el fin de semana puede ser para descansar y no para seguir cumpliendo objetivos compulsivamente.

Si una persona está vulnerable, con algunos puntos débiles la entrada de la primavera facilita la aparición de alergias, migrañas, depresiones, herpes zoster, brotes de artritis, astenia, conjuntivitis y un gran número de problemas que empeoran al llegar esta época del año recordándonos que no estamos en plena forma.

Como ocurre muchas veces la mejor solución es la prevención. 

Con los tratamientos de acupuntura mediante unas pequeñas e indoloras agujas reequilibramos la energía de forma que los cambios nos encuentren bien preparados, con las reservas de energía llenas.

Según la Medicina Tradicional China, la primavera es la estación que rige Hígado y Vesícula Biliar. Siempre hablando en estos términos, el color que domina es el verde. El órgano correspondiente es la vista y el sentimiento la cólera. Si nos desequilibramos, después de un buen enfado (cólera) puede aparecer una migraña, o una subida de tensión o un ojo rojo. Es muy interesante como viendo las relaciones energéticas entre los órganos y vísceras podemos dar explicación a fenómenos que no se la podemos dar de otra manera.

No esperes a llegar a “final de curso” como cada año para escuchar a tu cuerpo.

Y recuerda: Nadie se puede cuidar por ti.