Pocas cosas hay más desagradables que el olor a pies. Es uno de esos temas  que no sueles comentar a tus amigos ni en las redes sociales y que sólo conocen los íntimos… por la cercanía. Suele ser un verdadero problema para  quien lo padece y te amarga esa primera cita romántica. A veces es algo puntual, pero otras se convierte en una pesadilla que no acaba. Sin embargo no todos lo sufren con complejos: todos tenemos anécdotas de algún desconocido quitándose alegremente los zapatos en el tren o en el avión mientras el resto de los pasajeros ponen cara de horror y se aprietan la nariz, deseando saltar del medio de transporte en movimiento… si pudieran.

¿Qué causa el olor a pies?

Suele estar producido por una  combinación de bacterias  y sudor.  En la flora cutánea normal existen dos familias de bacterias que se asocian con el mal olor:  los Estafilococos epidermidis  y el grupo de las bacterias coryneformes, sobre todo Propionibacterium  y Brevibacterium. Justamente la bacteria Brevibacterium es la que se usa para fermentar la leche en la preparación del queso Limburger  y otros quesos de leche de vaca. Cuenta la leyenda que los monjes de Limburg, que crearon el queso original, inventaron  la receta aplastando el cuajo de la leche con sus pies desnudos. ..Ya ves, ¡  no lo haces mal cuando dices “olor a queso”! El Brevibacterium causa olor corporal y no sólo en los pies…

Estas bacterias contienen unas enzimas potentes que descomponen los aminoácidos  presentes en el sudor dando origen a compuestos volátiles olorosos. Más cantidad de bacterias con más enzimas produce más olor. Los aminoácidos elegidos por las bacterias son los aminoácidos de cadena ramificada, sobre todo la leucina y la valina, ya que una de sus enzimas principales está dedicada a degradar la leucina.  Entre las emanaciones olorosas hay compuestos azufrados y recordemos que el olor a azufre es el característico olor a “huevo podrido”.

Las Propionibacterias  producen sustancias de olor avinagrado  o parecido  al amoníaco cuando se encuentran con los aminoácidos de la piel.

Por lo tanto el olor a pies puede tener una gran variedad según la abundancia de bacterias que prolifere:  ácido y suave, ácido e intenso, pútrido… El que se lleva la palma olorosa es el Bacillus subtilis, que de sutil no tiene nada ¡huele fortísimo!

A veces en la planta del pie aparecen una especie de cráteres blanquecinos sobre un fondo de piel macerada y reblandecida que se aprecia mejor después de ducharse o con el pie húmedo. Se llama queratolisis punteada  y despide un olor muy intenso y desagradable, aunque no pica ni molesta.  Está producido por las dichosas Corynebacterias. El tratamiento con antifúngicos no funciona, porque es una bacteria y hay que tratarlo con antibacterianos.

Además de las dichosas bacterias, otras causas que contribuyen al olor a pies son:

  • Ciertos medicamentos y alcohol
  • Cambios hormonales
  • Tipo de calzado: oclusivo, que no deja respirar el pie ni eliminar la sudoración, zapatos muy apretados o plásticos
  • Tipo de calcetines: sintéticos
  • Higiene inadecuada
  • Hiperhidrosis: aumento de sudoración en los pies. A más sudor, más bacterias crecen

¿Qué hacer para disminuir el olor a pies?

  • Higiene continua y regular
  • Lavado de zapatillas
  • Baños de agua con sal o bicarbonato
  • Recambio de calcetines frecuente y que sean de algodón y nunca sintéticos
  • Si usas polvos para los zapatos recuerda que el problema mayor suelen ser las bacterias y no los hongos (aunque a veces, por supuesto se añaden) de manera que no sólo han de contener antifúngicos sino también sustancias bactericidas
  • La luz ultravioleta es un excelente bactericida: dejar los zapatos expuestos a la luz del sol puede ayudar a eliminar bacterias de los zapatos
  • También es importante cambiar los zapatos con frecuencia, no usar la misma bota, zapatilla o zapato todos los días
  • No se puede descartar lo que comemos: un exceso de proteínas o  una alimentación básicamente carnívora, con pocas verduras y frutas, será una fuente importante de aminoácidos de cadena ramificada, que son los que tanto les gustan a estas bacterias.

Si bien el olor a pies suele causar estampidas entre los seres humanos, suele ser irresistible para los mosquitos. Ellas, las hembras que pican, se sienten infinitamente atraídas por lo que a su olfato de mosquito le parece una delicia. Nuestras mascotas, por otro lado, huelen más que nosotros pero no hacen una conexión emocional de rechazo por el olor como hacemos las personas, de modo que pueden olfatear tranquilamente nuestros pies cuando nos sacamos las zapatillas después de 2 horas de gimnasio mientras la familia desaparece como por arte de magia.

Debemos buena parte de nuestros olores a las bacterias que conviven en nuestro cuerpo. Prueba de ello es el olor axilar, del cuero cabelludo y otra zonas  corporales. Pero eso ya es otra historia y merece un post propio para … la próxima.

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