Personas altamente sensibles

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Personas-altamente-sensibles Dra Zemba

Aunque siempre se ha sabido que existen personas más sensibles que otras fue la psicóloga norteamericana Elaine Aron quien empezó a profundizar el tema en la década de los noventa llegando a establecer el concepto de “personas altamente sensibles”.

En su libro “El don de la sensibilidad”  (editado en España en 2006) esta autora establece una serie de pautas para reconocer en profundidad estos rasgos.

Este reconocimiento ha sido posible gracias al avance del conocimiento del cerebro humano que ha sucedido en los últimos años.

¿Qué son las personas altamente sensibles?

La alta sensibilidad no es una patología sino un rasgo de la personalidad. Se calcula que un 20% de la población presenta estas características, que consisten en:

  • Profunda empatía: las personas altamente sensibles (P.A.S) se ponen fácilmente en el lugar de los otros, percibiendo situaciones que a menudo pasan desapercibidas a la mayoría de la gente. Sienten dolor ante el sufrimiento ajeno y no es raro que trabajen ayudando a quien lo necesita. En el espectro opuesto estaría la psicopatía, donde hay una falta absoluta de empatía
  • Sentidos muy desarrollados: le afectan los ruidos, los olores fuertes o la luz brillante
  • Sensibilidad por el arte, la música y la naturaleza
  • Tendencias perfeccionistas
  • Dificultad para manejar el estrés

El cerebro de las personas PAS funciona de modo diferente: en las pruebas de resonancia magnética funcional se observa una mayor actividad del hemisferio derecho, sobre todo en el lóbulo frontal y la amígdala cerebral.

El hemisferio derecho elabora y procesa la información de forma diferente al hemisferio izquierdo. Es un hemisferio integrador, especializado en las sensaciones, sentimientos y habilidades visuales y sonoras que hacen apto el desarrollo de habilidades artísticas y musicales.

No es raro observar pues, que la mayoría de las personas del mundo del Arte  o las que trabajan en ONG humanitarias sean P.A.S.

Existen diversas teorías de cómo el hemisferio cerebral dominante afecta el pensamiento. Las personas que utilizan más su hemisferio izquierdo procesarían  la información de una manera lineal, esto es, necesitan completar una tarea antes de pasar a la siguiente.

A la inversa, las personas con hemisferio derecho dominante procesarían de forma simultánea visual, en el que varias cosas son atendidas al mismo tiempo, aportando cualidades para realizar tareas múltiples y creativas … que sin embargo pueden agotarlos y en ocasiones, cuando están sobrepasados, llevarlos a la frustración de no acabar ninguna realmente.

Por eso,  el principal problema de las personas altamente sensibles es la sobre estimulación. Sus sentidos más vivos le transmiten continuamente información que no siempre saben gestionar y se acaban bloqueando.

Otras veces les cuesta calibrar la emotividad y lo mucho que les afectan las noticias desagradables, sobre todo las que muestran el sufrimiento ajeno.

Es entonces cuando aparecen las somatizaciones – trastornos crónicos y persistentes sin un origen físico identificable- sobre todo a nivel de piel, sistema digestivo, sistema respiratorio y sistema nervioso.

¿Cómo ayudar a las personas altamente sensibles?

Si bien no es una patología sino un rasgo de personalidad – algo que no cambia- las personas PAS pueden acabar experimentando trastornos, por las razones antes expuestas.

La sensibilidad no es algo negativo sino todo lo contrario, aunque puede resultar duro si la persona no entiende que le pasa. Por eso lo mejor es el conocimiento y la comprensión del tema, tanto por parte de las personas sensibles como de su entorno, y de los médicos y terapeutas que los asisten.

La mejor técnica para lograr equilibrio diario y bienestar es la meditación, sobre todo la técnica conocida como atención plena (mindfulness), que consiste en ser plenamente conscientes de los que está ocurriendo aquí y ahora, por ejemplo, concentrase en la respiración o en números o cualquier otra cosa que haga “desengancharse” del bombardeo continuo al que estamos sometidos por nuestros sentidos.

Lograr esos minutos de paz y “desconexión” es muy positivo para que estas personas con el don de la sensibilidad, puedan disfrutar lo mejor de ella en equilibrio.