El envejecimiento de la piel es un proceso muy complejo que se produce a causa de varios factores, por un lado al paso del tiempo, ya que se producen cambios en el metabolismo celular, cambios estructurales, hormonales, etc., dando lugar al envejecimiento cronológico, y por otro lado a los factores exógenos (exposición solar, polución, etc.) que provocan un daño ambiental acumulativo conocido como Fotoenvejecimiento.

En el envejecimiento cronológico de la piel (debido a la edad), la genética de cada persona juega un papel importante, por lo que no podemos hacer nada para evitarlo, pero en caso del fotoenvejecimiento, la prevención es totalmente posible tomando las medidas adecuadas (seguir una buena alimentación y una buena ingesta de agua, utilización de fotoprotección todo el año y no abusar de la exposición solar, correcta higiene y rutina de cuidados diaria, etc.).

Esto es realmente importante si tenemos en cuenta que el envejecimiento de la piel es consecuencia de los cambios que se producen a causa del envejecimiento cronológico y del fotoenvejecimiento, que junto al efecto de la gravedad, la disminución del tejido subcutáneo, la resorción ósea progresiva, la fatiga y la contracción de algunos grupos musculares, dan como resultado la aparición de los diversos signos clínicos del envejecimiento de la piel (arrugas, flacidez, manchas…), pero hay que destacar que son mucho más pronunciados y visibles los signos debidos al fotoenvejecimiento que los que se producen a causa de la edad.

Teorías del envejecimiento cutáneo

El proceso del envejecimiento ha generado siempre mucha polémica científica, ya que al haber tantos factores asociados, tantos métodos de estudio y tantas limitaciones en los análisis, se han generado numerosas hipótesis o teorías que intentan descifrar las causas del envejecimiento cutáneo, y además, actualmente existen nuevas teorías que tienen en cuenta las últimas evidencias científicas demostradas.

Teoría de la Regulación Genética o “reloj mitótico”

Durante los últimos 30 años, numerosos estudios han dado a conocer más de 300 genes relacionados con el envejecimiento, es decir, que si su expresión está reducida, aumenta la expectativa de vida, por lo que esta hipótesis mantiene que el envejecimiento es consecuencia del incremento en la expresión de genes deletéreos (destructores) de acción tardía durante la vida del individuo, que disminuyen la eficacia en la transcripción de genes y que por tanto provocan desequilibrios a nivel celular.

Teoría del Acortamiento de los Telómeros

Los telómeros son unos complejos situados en los extremos de los cromosomas que son esenciales para su protección y estabilidad, y el acortamiento que se produce durante la división celular normal (mitosis) está asociado con la senescencia (envejecimiento) celular. Por tanto, si con la edad se acortan los telómeros, llega un punto en el que son demasiado cortos para permitir una nueva mitosis, y como la célula no se puede dividir, se produce la muerte celular.

Este acortamiento está inducido por factores genéticos, epigenéticos, reducción de hormonas sexuales, disfunción mitocondrial, estrés oxidativo y reacciones inflamatorias; y hay diversos estudios que han demostrado que la longitud de los telómeros es inversamente proporcional a la edad del individuo, así que la longitud media de los telómeros está actualmente considerada el “reloj” que determina la capacidad de proliferación y división celular, y se considera un biomarcador de la edad biológica, ya que juega un papel fundamental en el proceso del envejecimiento cutáneo.

Teoría de las Células Madre o genes de Longevidad

La disminución de la capacidad de regeneración de los tejidos es un factor muy importante en el proceso del envejecimiento cutáneo, y como la regeneración depende principalmente de que las células madre adultas generen las células nuevas necesarias para la reparación y el reemplazo de los tejidos, cualquier disminución en la actividad de las células madre adultas acelera el proceso de envejecimiento, y por ello las células madre se han estado estudiando especialmente durante la última década.

Las células madre adultas son células indiferenciadas que tienen la capacidad de autorenovarse y el potencial para evolucionar en distintos tipos de células dentro del tejido en el que se encuentran, y según se ha demostrado, durante el envejecimiento los nichos de células madre de la piel van perdiendo su capacidad de autorenovación, por lo que progresivamente se reduce el número de células madre disponibles, además de que disminuyen su potencial de proliferación y diferenciación a células dérmicas y epidérmicas (fibroblastos y queratinocitos).

Todo esto conduce a una menor regeneración tisular y a una pérdida de la funcionalidad de la piel, por lo que esta teoría sostiene que el envejecimiento está programado genéticamente al disminuir el número y la actividad de las células con la edad.

Teoría del Estrés Oxidativo

El estrés oxidativo es la incapacidad de los sistemas antioxidantes de nuestro organismo para neutralizar todos los radicales libres que se generan durante el normal funcionamiento del metabolismo celular, por lo que el estrés oxidativo induce la aparición de especies reactivas de oxígeno (ROS), de carbono (RCS) y de nitrógeno (RNS), que son moléculas muy reactivas que reaccionan con moléculas biológicas de nuestro organismo generando productos tóxicos para las células capaces de alterar su fisiología y por tanto, la de los tejidos que constituyen.

Durante el envejecimiento o como consecuencia a la exposición a fuentes oxidantes exógenas (sobre todo a la radiación UV), la capacidad antioxidante natural se encuentra deteriorada, y la acumulación de estas especies reactivas contribuye a varias modificaciones estructurales en las células que provocan el deterioro de la actividad celular (daño celular) y en la apoptosis (muerte celular programada).

Teoría de la Glicación

La glicación consiste en la reacción entre azúcares con proteínas o lípidos, dando como resultado productos altamente reactivos que se conocen como Productos Finales de la Glicación Avanzada o AGE (Advanced Glication End Products). Y estos AGE se acumulan dentro de la célula y en la matriz extracelular (MEC) actuando de forma directa como oxidantes, como fotosensibilizantes y estimulando las vías del estrés celular.

En la MEC reaccionan con proteínas como el colágeno, aumentando su rigidez y disminuyendo su flexibilidad y resistencia mecánica, y la elastina, disminuyendo la elasticidad y aumentando su resistencia a la degradación, y en el interior de la célula también provoca una serie de cambios que hacen que disminuya la viabilidad celular y su capacidad proliferativa (de regeneración), por lo que en la piel, la Glicación promueve un proceso de envejecimiento prematuro, así que evitar un consumo elevado de azúcares en nuestra alimentación es esencial para evitarlo.

Teoría del “Inflammaging”

El sistema inmunológico se vuelve menos eficaz durante el proceso de envejecimiento y su capacidad de mediar la respuesta inflamatoria se reduce pudiéndose provocar una inflamación crónica que conlleva al envejecimiento, ya que durante esta inflamación se producen radicales libres, y como ya hemos comentado antes, éstos son una de las principales causas del envejecimiento. El término “inflammaging” hace referencia a esta estrecha relación entre la inflamación y el envejecimiento de la piel.

Como podemos ver, todas las teorías sobre el envejecimiento de la piel apuntan a una compleja secuencia de mecanismos moleculares que conllevan a la disminución de la capacidad replicativa celular, a la ralentización del metabolismo celular y a la degradación de los elementos fundamentales de la piel.

Valoración Doctors & Labs

Lo más destacable para nosotras después de conocer toda esta información es que las manifestaciones clínicas que se producen por el paso del tiempo (envejecimiento cronológico) son mucho menores y de menor relevancia que las producidas por el fotoenvejecimiento, ya que las agresiones ambientales y especialmente la radiación UV, provocan un mayor número de cambios histológicos y sus alteraciones son mayores y más evidentes en la calidad de la piel.

Así que, como el fotoenvejecimiento es precisamente el que podemos evitar siguiendo unos buenos hábitos, en Doctors & Labs somos muy conscientes de ello, y entre otras medidas utilizamos fotoprotectores todo el año, porque sabemos que estos signos de envejecimiento que se manifiestan en la superficie de la piel (arrugas, flacidez, manchas…) son el reflejo de otros cambios más profundos que sufren las células cutáneas y que alteran los distintos componentes de la piel haciendo que las células que la conforman, incluidas las células madre, reduzcan su actividad y su capacidad proliferativa.

Y en el caso de las células madre, también reducen su potencial de diferenciarse en células cutáneas, así que se disminuye conjuntamente la capacidad regenerativa de la piel, y ya que no podemos frenar el envejecimiento cronológico, hay que hacer todo lo que esté en nuestra mano para evitar al menos el fotoenvejecimiento.

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