El color de pelo tiene un importante impacto en nuestra imagen. El color de pelo no depende de la estructura del mismo sino que depende del tipo y cantidad de melanina presente.

Existe una gran variabilidad entre tonos de pelo en los humanos debido a las diferentes concentraciones de eumelanina (melanina oscura) y feomelanina (melanina amarillo-roja) que se puede presentar.

Los folículos pilosos siguen un ciclo de crecimiento que pasa por tres fases, responsable de la constante regeneración capilar: anagen (en esta fase el pelo está anclado fuertemente mediante la vaina pilosa, es una fase activa de síntesis de melanina), catagen (fase donde se frena esa actividad y se objetiva reabsorción de la vaina pilosa en los 2/3 inferiores) y telogen (en esta fase de quiescencia el pelo se desprende y en la raíz se objetiva pérdida de vaina pilosa y de pigmento).

Envejecimiento y pelo

Con el envejecimiento cronológico (intrínseco) se pierde en torno a un 10-20% de la capacidad de formación de melanina (melanogénesis). Esto no sólo afecta al folículo piloso sino también a la piel, los lunares y el ojo.

Sin embargo, curiosamente en la piel esas zonas con pérdida progresiva de pigmento pueden mezclarse con otras áreas donde existe por contraste una hiperpigmentación que se correlaciona con una síntesis irregular en el pigmento y que contrasta con la pérdida de pigmento en los folículos pilosos.

Por tanto, sería diferente el “reloj biológico” que controla los melanocitos de la piel frente al que controla el envejecimiento de los folículos pilosos.

No se trata por tanto de una desaparición de melanocitos sino de una pérdida de su función.

De hecho, los melanocitos permanecen en la vaina pilar externa del folículo del pelo canoso pero sin expresar marcadores de actividad de síntesis de pigmento y conservan la capacidad de repigmentar o repoblar la epidermis adyacente si fuera necesario tras una herida, pero no recuperan su síntesis de melanina para el folículo piloso, por lo que se cree que es necesario un microambiente estimulador para la producción de dicho pigmento en el bulbo del folículo piloso.

Es decir no basta con que haya melanocitos sino que han de tener un microambiente que los estimule para seguir produciendo el pigmento del pelo.

Además de este envejecimiento cronológico la genética juega un papel importante en la canicie, que parece ser heredada de manera autosómica dominante, de forma que si uno de los 2 progenitores padece canicie la descendencia tendrá un 50% de posibilidades de presentar también canicie.

Oxidación y pelo blanco

Una de las principales teorías del envejecimiento es la teoría del estrés oxidativo por la cual, los radicales libres y otros productos de oxidación producidos en nuestra actividad diaria serian responsables del envejecimiento.

Pues bien, también el pelo sería víctima de este exceso de oxidación y así otro de los factores que se ha implicado en la canicie es precisamente este exceso de oxidación. Los radicales libres de oxígeno producidos por el organismo la propia síntesis de melanina (con paso de dopamina a melanina) dañarían el ADN mitocondrial y nuclear, induciendo un acúmulo de mutaciones y un estrés oxidativo que en respuesta estimularían a su vez respuestas antioxidantes para compensar. En esta teoría se

Tratamiento

Actualmente la única forma que tenemos de combatir las canas en aquellos a los que no les guste lucir un pelo canoso son los tintes de pelo, ya sean temporales o permanentes.

Quizás en un futuro se consiga revertir o bloquear ese exceso de oxidación antes de que aparezcan las canas o mediante tratamientos de nanotecnología se puede conseguir estimular la actividad de síntesis de melanina en los folículos pilosos cuando esta empieza a decaer, bien actuando directamente sobre los melanocitos o bien sobre su microambiente.

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