Las quemaduras solares son lesiones producidas por una excesiva exposición solar y que se manifiestan mediante eritema (enrojecimiento), dolor local y ampollas (en el caso de quemaduras solares graves). Las quemaduras solares son muy frecuentes (las vemos a diario en las playas) y son muy peligrosas, ya que como siempre os decimos, la piel tiene memoria y haberse quemado 5 veces a lo largo de la vida o haber sufrido una quemadura con ampollas en la infancia, duplican el riesgo de desarrollar cáncer de piel.

Pero incluso una persona que nunca se queme y se exponga con frecuencia una hora al sol sin protección antes de los 30 años, tiene un 75% más de riesgo de desarrollar cáncer de piel, por lo que aunque no soláis quemaros, tenéis que protegeros igualmente de la radiación solar y sus efectos negativos.

El 80 % del daño solar se produce antes de los 18 años, así que es esencial protegerse muy bien sobre todo durante la infancia y la adolescencia.

Hay que escoger bien el fotoprotector según nuestro tipo y fototipo de piel  (mínimo SPF 30) y reponerlo con mucha frecuencia (mínimo cada 2 horas y después de cada baño), además de tomar una serie de medidas preventivas como evitar la exposición solar entre las 12 y las 16 h, utilizar sombrilla, gafas y gorro, etc., para evitar así la aparición de quemaduras solares y problemas relacionados con el exceso de exposición solar.

 

Clasificación de las quemaduras

Las quemaduras de clasifican en función de la profundidad de la superficie afectada en quemaduras de:

  • Primer grado: el tejido afectado es la epidermis, la superficie de la piel tiene aspecto seco, hay eritema pero no hay ampollas. Hay dolor espontáneo (mayor que al contacto) y la piel se recupera (epiteliza) en 3-5 días sin dejar cicatriz.
  • Segundo grado superficial: el tejido afectado es la epidermis y parte de la dermis, la superficie de la piel presenta ampollas y eritema. Hay hiperestesia -aumento de la sensibilidad- al contacto (mayor que espontánea) y la piel epiteliza en 7-14 días sin dejar cicatriz.
  • Segundo grado profunda: el tejido afectado es la epidermis y la dermis completas, la superficie de la piel presenta un punteado rojo sobre un fondo blanquecino. Hay hiperestesia al contacto (igual que espontánea) y la evolución depende de la extensión, pero la curación suele durar un mes como mínimo, deja cicatriz y puede precisar cirugía.
  • Tercer grado: hay una destrucción de todo el espesor dermoepidérmico y afectación del tejido subcutáneo (nervios y músculos), además de la anestesia -pérdida total de sensibilidad- en la zona. La evolución es lenta y existe riesgo de infección profunda. Precisa tratamiento quirúrgico y deja cicatriz.

Las quemaduras solares suelen ser de primer o segundo grado superficial, aunque en algunos casos pueden ser incluso más graves. Los síntomas pueden aparecer a partir de las 2-12 horas de la exposición solar y los efectos son máximos a las 24 horas y pueden durar entre 3 y 4 días, que es cuando tiene lugar la descamación.

Si las quemaduras son leves (de primer grado o segundo grado superficial que no afecten a más del 1 % de la superficie corporal o a localizaciones críticas como la cara, manos, mucosas, etc.) podemos acudir a la farmacia para que el farmacéutico valore si puede aconsejarnos un tratamiento o si nos deriva al médico directamente.

 

Pautas a seguir en caso de quemaduras leves

  • Ingerir abundante líquido.
  • Aplicar paños de agua fría en la zona afectada.
  • Si hay ampollas se pueden adoptar varias medidas: si aparece una ampolla con la piel rota, conviene retirar la piel con la ayuda de unas pinzas previamente esterilizadas con alcohol y fuego. Si aparece una ampolla íntegra y con aspecto de estar infectada, o si aparece en una zona en la que impide el movimiento o sobre la que se ejerce presión, se aconseja aspirar el contenido con una jeringuilla estéril y limpiar la zona con clorhexidina al 0,5% (antiséptico).

En el resto de ampollas íntegras se debe aplicar un tratamiento oclusivo: apósitos estériles (de colágeno, poliuretano, hidrogeles semioclusivos, hidrocoloides, etc.) porque protegen la herida de la contaminación y absorben el exudado de la lesión formando un gel que la mantiene húmeda, por lo que se favorece su curación.

  • Aplicar productos “after-sun”, ya que son específicos para calmar e hidratar la piel en profundidad después de la exposición solar. Contienen ingredientes calmantes, hidratantes y reparadores como aloe vera, caléndula, alantoína, bisabolol, aceite de almendras dulces, karité, vitamina E, etc., e incluso algunos contienen anestésicos tópicos como la lidocaína para calamar el picor y el dolor asociados.

El eritema producido por la quemadura solar es una reacción inflamatoria que se limita a la zona expuesta al sol y desaparece generalmente en uno o dos días sin dejar secuelas. Cuando la quemadura solar es más importante, este eritema puede presentarse con dolor y coloración violácea y puede ir acompañado de pigmentación asociada a una descamación intensa.

Si se presentan estas manifestaciones clínicas hay que calmar el dolor (con paracetamol, ibuprofeno, ácido acetilsalicílico…), abstenerse de perforar las ampollas por el gran riesgo de infección que hay, y tratar la inflamación cutánea nutriendo e hidratando la epidermis lesionada con productos after-sun.

Si el eritema perdura el farmacéutico puede valorar también la aplicación tópica de algún corticoide o la derivación al médico (dermatólogo).

 

En caso de quemaduras graves

En el caso de quemaduras graves (segundo y tercer grado) y de los siguientes casos, siempre hay que acudir al médico con urgencia:

  • Si el paciente tiene una edad inferior a 6 años o superior a los 65.
  • Si se presenta alguno de estos síntomas: fiebre, dolor, edema (hinchazón), afectación del estado general.
  • Si se está tomando algún medicamento fotosensibilizante.
  • Cuando existen alteraciones cutáneas (cicatrices, acné, rosácea, varices, vitíligo, porfiria y/o herpes).
  • Cuando la extensión de la quemadura es superior al 1% de la superficie corporal (la palma de la mano equivaldría aproximadamente al 1% de la superficie corporal).

 

Valoración Doctors & Labs

Como ya hemos comentado antes, las quemaduras solares son muy frecuentes, las vemos cada día que vamos a la playa o que paseamos por el centro de Barcelona en verano, ya que los turistas tienen fototipos muy bajitos (1 y 2)  y no se protegen de forma adecuada.

Pero también mucha gente de aquí se quema año tras año o se ha quemado alguna vez en su vida, y eso es en parte porque no hay consciencia de la gravedad que supone una larga e intensa exposición al sol ni de los efectos negativos que tiene sobre la piel.

Además hay muchos falsos mitos respecto al sol, como que si está nublado no pasan los rayos y no nos quemamos (cuando las nubes filtran sólo un 10% de la radiación solar), o que con las altas protecciones no nos ponemos morenos…, en cualquier caso, hay que protegerse siempre correctamente si se quieren evitar tanto las dolorosas quemaduras solares como el desarrollo de cáncer cutáneo y el fotoenvejecimiento de la piel.

 

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here