Lo natural es, cada vez más, un valor en sí mismo. Y es en este escenario de culto a la salud y a los productos naturales, en el que la fitoterapia ha adquirido un gran peso en los últimos años. ¿Qué es la fitoterapia? ¿Qué aplicaciones terapéuticas tiene para la salud y la belleza de las personas?

La evidencia escrita del uso de plantas medicinales data de hace 5.000 años. Se trata de una tabla sumeria con un recetario en las que se incluían ingredientes como la amapola o la mandrágora. Pero el uso terapéutico de algunos vegetales podría ser mucho más antiguo. Hay indicios arqueológicos de que los neanderthales, nuestros primos evolutivos que desaparecieron hace unos 30.000 años, ya ingerían algunas plantas con fines terapéuticos. Como ellos, lo más probable es que los seres humanos también hayamos utilizado las plantas medicinales desde los albores de la humanidad.

Y en eso consiste precisamente la fitoterapia: se trata del uso de productos de origen vegetal para aliviar síntomas, prevenir o curar un gran número de enfermedades y problemas de salud. 

¿Cómo actúa la fitoterapia sobre nuestra salud?

La fitoterapia forma parte de las conocidas como “terapias naturales”. Sin embargo, como en el caso de los fármacos convencionales, su acción benefactora sobre la salud de las personas tiene su explicación en la química.

Las plantas poseen principios activos que actúan en el organismo, y que pueden ayudar a combatir una gran variedad de problemas de salud. Estas sustancias funcionan de forma muy similar a los principios activos de los medicamentos sintetizados en el laboratorio.

Algunas personas creen que los fitofármacos son una alternativa a los medicamentos de síntesis química, y que son más beneficiosos solo por el hecho de ser naturales. Sin embargo, muchos fármacos químicos contienen, en realidad, principios activos procedentes de plantas, que han sido aislados y sintetizados en el laboratorio. Los fitofármacos, combinados con los fármacos convencionales, pueden ayudar a combatir un número muy elevado de dolencias y enfermedades.

Como se indica en el decálogo del Centro de Investigación sobre Fitoterapia (INFITO), hoy en día la fitoterapia es una opción terapéutica validada, tanto por su tardición centenaria o milenaria, como por un gran número de estudios científicos.

Y como veremos a continuación, la fitoterapia no solo es beneficiosa desde un punto de vista médico, sino también desde un enfoque cosmético o cosmecéutico.

Fitoterapia y cosmética: salud y belleza cutáneas

Uno de los campos en los que más aplicaciones está demostrando la fitoterapia es en la cosmecéutica. Ya existen un gran número de líneas de productos cosméticos que aplican principios y conocimientos procedentes de la fitoterapia para tratar enfermedades de la piel, o simplemente para lograr un aspecto más sano, juvenil y resplandeciente.

Existe una gran variedad de plantas con propiedades terapéuticas sobre la piel. Algunas de las más conocidas o utilizadas en cosmética son:

  • Aloe vera: el gel de aloe contiene vitaminas (A, B1, B6), enzimas, minerales y otros nutrientes naturales que estimulan la producción de fibras de colágeno y elastina. También contribuye a la regeneración celular. Posee acción desinfectante y estimula el sistema inmunitario. Su combinación de aminoácidos y polisacáridos generan un efecto saponificador que ayuda a desobstruir los poros de la piel. Está indicada en el tratamiento de la psoriasis, la dermatitis, las estrías, las quemaduras y otras lesiones de la piel, así como tras la depilación o el afeitado.
  • Caléndula: esta planta contiene flavonoides, triterpenos y ácido acetilsalicílico, entre otros componentes. La caléndula tiene acción antiinflamatoria, antibacteriana y antifúngica, inmunoestimulante y cicatrizante. Se utiliza para tratar la psoriasis, la dermatitis del pañal, el acné, la piel seca, las estrías del embarazo, y aunque no es recomendable aplicarla sobre heridas abiertas, también se utiliza para las cicatrices y quemaduras.
  • Árbol de té: el aceite de la planta Melaleuca alternifolia, o árbol de té, posee diversas aplicaciones para el cuidado de la piel, y se suele presentar como aceite esencial. Contiene terpenos, que son beneficiosos para diversos problemas cutáneos, pero que pueden ser muy tóxicos, y por tanto conviene no ingerirlo ni administrarlo sin el control de un especialista. El aceite del árbol de té, como todos los aceites esenciales, penetra fácilmente en la piel, alcanzando las capas más profundas. Se le atribuyen efectos analgésicos, antisépticos, antiinflamatorios y antifúngicos. También facilita la regeneración de la piel. Se considera indicado para tratar infecciones leves de la piel, acné, picaduras, la caspa, etc.
  • Romero: es una planta que contiene aceites esenciales, alcanfor, antioxidantes (ácidos fenólicos y flavonoides), terpenoides, y vitaminas como la tiamina y la niacina. Su acción antioxidante puede aliviar el estrés oxidativo de la piel, dándole una mayor suavidad y tersura. Tiene un efecto astringente, antiséptico y antiinflamatorio. Puede contribuir a la cicatrización de heridas y otras lesiones cutáneas. Se emplea como tónico para el crecimiento del cabello en personas con alopecia.

Estos son solo algunos ejemplos entre todas las plantas que poseen propiedades terapéuticas, y que son usadas desde tiempos inmemoriales para mejorar, no solo la salud, sino también el aspecto de la piel.

Valoración Doctors & Labs

La fitoterapia atesora un gran acervo de conocimientos milenarios sobre los efectos de las plantas sobre la salud y la estética de las personas. Y un porcentaje muy significativo de esos conocimientos ya han sido explicados y demostrados por la medicina, mediante estudios, ensayos clínicos, etc.

Sin embargo, las plantas medicinales también pueden entrañar algunos riesgos cuando se consumen sin el control de un especialista; algunos vegetales contienen sustancias tóxicas o alérgenas que pueden resultar nocivas.

Por esa razón, para preservar la seguridad y el uso responsable de las plantas medicinales, en Doctors & Labs recomendamos encarecidamente la supervisión de un especialista, o el consumo en productos cosmecéuticos homologados y con todas las garantías.

En la actualidad, las farmacias, las parafarmacias y los comercializadores de cosméticos ya disponen de un gran abanico de productos (geles, sérums, mascarillas, emulsiones…) de muchas firmas cosméticas, que aprovechan los conocimientos de la fitoterapia para cuidar la salud y la belleza de la piel, y que son completamente seguros.

La lista de plantas consideradas como medicinales es muy amplia, y los laboratorios disponen de un gran campo de investigación para encontrar nuevas aplicaciones a los saberes ancestrales de la fitoterapia.

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