El otoño, ya se sabe, viene acompañado de dos cosas: setas en los bosques y piojos en las escuelas, ya que su presencia se generaliza con el reagrupamiento de los niños en colegios y guarderías. Otro estación predilecta es la primavera, aunque la verdad es que puede haber infecciones todo el año.

El universo de los piojos es muy grande, ya que son específicos de cada especie. No se salva casi nadie: aves, perros, gatos, ovejas, vacas, monos… En cada ocasión, desarrollan características especiales que le hacen preferir un huésped y no otro. O sea, que el piojo del gato, hacia el gato irá, sin buscar alojamiento humano.

Son tan sofisticados que incluso las variedades exclusivas del ser humano se “especializan” en áreas muy concretas. Así tenemos:

  • Piojos de la cabeza: viven en el cabello humano y son  los más frecuentes
  • Piojos del pubis o ladillas:  viven en el vello púbico y se adquieren por contacto sexual. Sin embargo, son los piojos más “viajeros”. En alguna ocasión han aparecido en las pestañas o  incluso en el pelo corporal de hombres velludos, pero siempre a partir de su colonización  púbica. Los de la cabeza en cambio, en la cabeza se quedan.
  • Piojos del cuerpo:  los piojos de los indigentes. En realidad se les llama así pero para ser más precisos hay que señalar que más que en el cuerpo  son piojos que viven en la ropa y sus costuras, en personas sin acceso a la higiene personal y de su indumentaria. Ponen sus huevos en la ropa y migran a la piel humana sólo para alimentarse.

Debido a su mayor frecuencia nos ocuparemos de los habitantes capilares más odiosos.

Piojos de la cabeza

Los piojos son pequeños insectos de 1 a 2 mm que se alimentan de sangre. Una vez que nos infectamos  se dedicarán  a copular y alimentarse sobre nuestras cabezas. Las hembras ponen  sus huevos, llamados liendres,  cerca de la raíz del pelo, ya que el huevo necesita calor y humedad para su incubación. Las liendres se abren a los 10 días y posteriormente formarán piojos adultos.

El síntoma característico es el picor. Si es la primera vez que uno los pilla el prurito tarda unas 2 a 6 semanas en aparecer, que es el tiempo que tarda nuestro cuerpo en producir una reacción  a la saliva de los piojos. En los siguientes encuentros, como el organismo ya está preparado para detectar al intruso, el picor puede aparecer tan pronto como a las 24- 48 horas.

Otro síntoma característico: las “granizadas” en la nuca  que pican tanto que te lastimas rascando.  Cuando veamos una erupción por el estilo mejor explorar concienzudamente la cabeza en busca de liendres.

Como sabemos que la hembra pone sus huevos junto a la raíz del cabello, la localización donde encontremos liendres nos hace sospechar el momento de la infección. ¿Muy cerca de la raíz? La cosa es reciente. ¿ A 1 cm o más de la raíz? Ya lleva un tiempo…

Los huevos que aún no han abierto son pardos,  los que ya abrieron son blancos. Por eso se pueden confundir con la caspa.

Sin embargo la diferencia es que la caspa no se adhiere al pelo y la liendre sí. Lo mejor es pasar el dedo y ver si la “cosa blanca” permanece adherida al pelo – liendre- o desaparece – caspa-.

Las zonas preferidas para examinar la cabeza son la nuca y detrás de las orejas, que son los sitios preferidos por los piojos para “criar”.

¿Cómo se tratan los piojos?

Los piojos necesitan a su huésped para vivir. Cada piojo tiene una vida de 30 días, luego de los cuales muere. Fuera  de la cabeza pueden sobrevivir un máximo de 3 días. Por eso es importante desinfectar bien los cepillos y peines para que no se vaya contagiando a toda la familia.  En este caso lo mejor es sumergirlos en alcohol durante 1 hora.

Cuando el cabello está infectado se suelen utilizar pediculicidas específicos que se venden en la farmacia. Los más utilizados son los que contienen permetrina  o piretrina,  en forma de soluciones que se aplican en la cabeza  y se dejan el tiempo indicado en el prospecto para cada producto. Luego se lava bien la cabeza. Una única aplicación basta.

Sin embargo, hay que saber que estos  productos son activos para el piojo adulto pero tienen menor actividad sobre los huevos, por lo que siempre se recomienda una segunda aplicación al cabo de 7 a 10 días para eliminar cualquier insecto que pudiera haber emergido de un huevo intacto.

Últimamente, han salido nuevos pediculicidas sin insecticidas, a base de dimeticona y ciclometicona,  derivados de la silicona, que actúan asfixiando al piojo. Al no contener insecticidas no desarrollan resistencias a los mismos. No obstante, pueden requerir más paciencia y una eliminación mecánica a conciencia.

Para ayudar a la eliminación de los huevos se recomienda complementar la aplicación del pediculicida con la  posterior  eliminación mecánica de las liendres. Esto se realiza con un peine especial llamado peine antipiojos o  lendrera , que tiene dientes largos y separación estrecha entre los dientes. Se puede conseguir en la farmacia. La lendrera se debe pasar sobre cabello húmedo  ya que el piojo se mueve peor en esta condición.  Para utilizarlo bien hay que estar 15 a 30 minutos, con paciencia, y repetir el proceso cada 3 días durante al menos dos semanas.

También pueden encontrarse hoy en día peines eléctricos para matar piojos. Una vez más, eliminan al piojo adulto pero no a las liendres. Se aplican con cabello seco.

También se puede complementar el tratamiento pediculicida con remedios caseros como el vinagre.  Ayuda a aflojar las liendres y que luego sea más fácil eliminarlas con la lendrera.  Se debe aplicar tibio, con pelo seco y nunca el mismo día que se utiliza el producto farmacéutico.

Una vez aplicado el vinagre, se envuelve con una toalla o gorro de baño y se deja durante 2 horas.  Se puede realizar una o dos veces por semana durante 15 a 30 días.

¿Existe un modo de prevenirlos?

Los tratamientos anti piojos son para matar los piojos. De manera que no tiene sentido correr a aplicarlos “de forma preventiva” cuando llega la carta del colegio, porque de esta manera se irrita la cabeza y se desarrolla resistencia a los tratamientos.  A cambio, se pueden tomar las siguientes medidas preventivas:

  • El cabello, cuanto más corto mejor, o en su defecto, recogido
  • No compartir gorras, bufandas o peines con los amigos
  • Evitar el “cabeza con cabeza” mientras se juega
  • Peinarse con la lendrera después de la ducha y con el cabello mojado
  • Aplicar suavizante o acondicionador capilar luego del lavado y luego utilizar colonia o gomina. Esto vuelve al cabello menos atractivo para los piojos.
  • Revisar el cabello periódicamente
  • Utilizar lociones o champúes con esencia de árbol del té, aceite de neem  o de lavanda, de venta en los herbolarios